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Huánuco
18 noviembre, 2018
Editorial

Al maestro con cariño

Cada seis de julio se celebra el “Día del Maestro”, como un homenaje a todos los hombres y mujeres que estudiaron, se prepararon y se dedican a la difícil, abnegada y sacrificada labor de enseñar, de volcar sus conocimientos a los millones de niños, adolescentes y jóvenes en nuestro país.
A través de la historia, el maestro siempre ha estado relegado, olvidado y con sendas huelgas ha conquistado sus derechos, aun a costa de perder su sueldo, e inclusive su puesto, con el fin único de ser considerado, respetado. La educación es la base para que toda sociedad logre un desarrollo; por tanto, el Estado debe brindar todas la facilidades a los maestros para prepararse profesionalmente. Y es, obviamente, obligación de los docentes aprovechar estas herramientas para ofrecer la mejor educación posible a sus alumnos.
En el caso de los maestros que laboran en zonas rurales y alejadas, donde la infraestructura es menos que deficiente, el Estado se debería encargar de brindar al menos los servicios básicos, ya que muchas de la veces tienen que cumplir sus funciones en aulas deterioradas, sin energía eléctrica, e incluso sin aulas, alejados de sus familias y de la civilización.
¿Quién no ha tenido un maestro en la vida que lo haya sacado de las tinieblas, de la ignorancia, al menos temporalmente? Los maestros tiene la labor de formarnos para ser mujeres y hombres de bien, enseñándonos valores y aprender a tomar decisiones. Hoy, hacemos un alto para saludar, para reconocer sus sacrificios, sus desvelos en preparar sus clases, de evaluarlos para que mañana puedan ser ciudadanos de bien, buenas autoridades, buenos vecinos, buenos peruanos, de estar orgullosos de tener la Bandera más linda del mundo, de tener un Himno más bello que debemos cantarlo a todo pulmón, como lo hicieron nuestros hermanos en la lejana Rusia.

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