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8 abril, 2020
Actualidad Editorial

EDITORIAL. Apoyo a la biodiversidad agroecológica

El Muru Raymi o Fiesta de las Semillas es una actividad ancestral que coincide con el solsticio de invierno, como una forma de agradecer a la Mama Pacha o la Madre Tierra. La generosidad de la naturaleza nos ha permitido y nos sigue permitiendo, tener todo tipo de productos sanos y abundantes.

La fiesta del Muru Raymi no es nada nueva, por el contrario, es un ritual que se practicaba en el incanato y los pueblos andinos han mantenido la tradición. Similar a la fiesta del Inti Raymi o fiesta de adoración al Dios Sol que se celebra en la ciudad del Cusco y, que de acuerdo a la tradición, el Inti es el creador del universo y del hombre y que inicia cada solsticio de invierno.

El Muru Raymi se festeja en todo el distrito de Kichki, en el cual los campesinos mantienen la costumbre de preservar, de cuidar las semillas de diversos productos, como la papa, el maíz, los frijoles, los ollucos, las ocas, pero no solo preservar sus características, sino de seguir cultivando con las costumbres ancestrales, evitando la utilización de productos químicos, que dañan la salud de la población y contaminan el medio ambiente.

Esta actividad tan valiosa requiere mucho mayor apoyo, en todo sentido. No solo es un ritual ancestral de gran valor histórico, turístico, sino también de conocimiento. Es penoso que las autoridades no demuestren el menor respeto por estas tradiciones, y mucho más aún lamentable es que no puedan percibir el potencial turístico y cultural que tiene. Como ejemplo, los representantes de Senasa llegaron al culminar el evento, a hacer supuestamente acto de presencia.

Se necesita mayor compromiso de parte de las instituciones para sacar adelante al agro y el agricultor peruano. Necesitamos que ese agricultor sea orientado, asesorado para luego certificar sus productos. Para eso es importante la presencia de autoridades de todos los sectores: Agricultura, Medio Ambiente, ANA, Salud, y otras instituciones que pueda sumar al desarrollo de los productos agroecológicos.

La Fiesta de las Semillas sobrevive gracias a los mismos agricultores que hacen un esfuerzo para mantener la tradición. Cada año hay menos expositores, debido a la falta de recursos y logística, y al poco apoyo de las autoridades. Esperemos que para futuros eventos, todos los sectores se comprometan y participen, para beneficio de sus pobladores.

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