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Huánuco
18 noviembre, 2018
Actualidad Editorial

Editorial. Churubamba, ¿un pueblo sin ley?

En menos de un mes, el distrito de Churubamba hace noticia policial con hechos de violencia. El 7 de octubre, con ocasión de las elecciones municipales y regionales, algunos inescrupulosos hicieron correr el rumor de la presencia de “golondrinos venezolanos”, que originó la reacción de los revoltosos que irrumpieron en los centros de votación e incendiaron y destruyeron la infraestructura del colegio integrado y las sillas, mesas y todo el mobiliario del centro educativo.
Ahora, el último martes de madrugada, un grupo de policías llegó para capturar a un sujeto de nombre Francisco Jacobo Martel, alias, “Pancho”, buscado por el delito de TID. Los familiares, al ver que era detenido alarmaron a los vecinos aduciendo que el requisitoriado era secuestrado. La población acudió en masa a los gritos y sin indagar arremetieron contra cuatro policías del grupo Terna. Les quitaron sus armas y les castigaron brutalmente con correas, palos y piedras. El linchamiento puedo haber terminado en tragedia. Afortunadamente, fueron auxiliados por sus colegas de la comisaría de Rancho.
Hace poco, en esta columna nos referimos a la creciente tendencia de la violencia que se vive en la sociedad. Las razones podrían ser, la frustración al ver que la impunidad protege a los delincuentes, los vacíos judiciales o la poca voluntad para enfrentar a la corrupción, etc. Lo cierto es que más y más gente está recurriendo a la violencia como una salida.
Esta podría ser una respuesta a lo que sucedió en Churubamba.
Es necesario entender el contexto y las razones que pueden disparar este tipo de comportamiento. Hay que considerar que el pueblo sufre el abandono de las autoridades. Se debe trabajar más en valores y respeto a las personas, a la vida.
Los agresores y capturados deben recibir todo el peso de la ley. Estos actos deben ser tomados con seriedad por las autoridades del desprestigiado Poder Judicial y del Ministerio Público. Los remanentes de S L están vivos, actúan solapadamente y se debe hacerles entender que los tiempos han cambiado, debemos vivir en paz, en solidaridad, la época primitiva se superó.

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