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15 septiembre, 2019
Actualidad Opinión

Entre la criollada y la choledad

Denesy Palacios Jiménez (*)

El término criollo se remonta a la época de la colonia, y eran precisamente los españoles nacidos en América. Por una parte, surge como un grupo humano desarraigado del territorio donde había nacido y añoraba ir a su madre patria, que consideraba a España. Por otra parte, le fueron negados muchos privilegios que sí tenían los españoles nacidos allá. Cuando se dieron cuenta que ello ocurría no les quedaba otro caso que sumarse a la ideología de aquel entonces, puesto que ya se había dado la independencia norteamericana y la revolución francesa, inspirada bajo los principios de igualdad, libertad y fraternidad, se propalaba por doquier.

Habían fracasado los movimientos indigenistas con el sacrificio y tortura de Túpac Amaru, de toda su familia y seguidores; de igual forma los movimientos mestizos de Mateo Pumacahua, Pallardelli, el movimiento doceañista de Gabriel Aguilar, y muchos otros; quienes se enfrentaron en todos estos movimientos habían sido los indígenas a quienes enrolaban para que defiendan a uno u otro grupo, dicho sea de paso, desde allí quedó que la tropa peruana proviene de los estratos de campesinos altoandinos, amazónicos o sectores empobrecidos.

Varallanos, nos presenta su obra “El Cholo y el Perú”. Esta obra a pesar de ser antigua -apareció a la luz en 1962-, y tiene aún vigencia porque constituye un profundo estudio sociológico del actual hombre peruano, pretende ser un trabajo integral, plantea al hombre peruano como producto a través de la historia, del mestizaje étnico y cultural de lo indio y lo hispano. Estudia desde el significado del vocablo; el proceso étnico en el marco de la geografía y la historia; descubre y sitúa al hombre psicológico y real; determina la transculturación de las instituciones incas e hispanas; señala el destino cultural o la estructuración de la cultura indiana por el múltiple aporte del mestizo indo-español, en su aporte antropológico.

No se ha esclarecido la etimología del vocablo cholo; ni se ha valorizado su contenido etno-sociológico; algunos cronistas nos explican su origen filológico, otros nos lo indican en tono despectivo. Por ejemplo en el siglo XIX lo usan así los escritores y poetas limeños, o para designar a una individualidad o grupo social, como es conocido todo peruano por el extranjero. Esta palabra ha nacido de chullo, que es el gorro de lana de variados colores y labores que aún se usa en la serranía. Se dice que este término idiomático, lo introdujeron los propios españoles para calificar al indio como significando perro e indicaba su ínfima condición social, prueba de ello tenemos el adjetivo despectivo de perro cholo o perricholo, como que se llamaba a Micaela Villegas, por ejemplo.

Desde los primeros años de la conquista española, la palabra mestizo se ha empleado para nominar al descendiente del indio y español, y por generalidad los juristas de los siglos XVI al XVIII, mestizo es equivalente a cholo. Este es el personaje del Perú, personaje igual que el charro mexicano, el gaucho argentino, o el llanero venezolano.

Sin embargo llama poderosamente la atención que en pleno siglo XXI, se esté usando con este estilo despectivo, y en las esferas de alto poder político.

Geográficamente el mestizaje indo-español, en mayor intensidad y frecuencia, se produjo en el múltiple ámbito de los Andes. Siguiéndole las fronteras de la selva y, finalmente los valles andinos del litoral o costa.

Por la forma de adoptar un estilo de vida, podemos decir que el indio de ayer es el cholo de hoy, y el ser cholo es la solución del indio; y enrumbamos a ello, a la cholificación del indio, y según la frase de Emilio Romero, el ser Cholo es el indio emancipado y superado.

La preocupación de Varallanos va hasta el nivel ideológico, en pro del mejor destino del Perú, que como país de múltiples recursos culturales y económicos, convergen para una nueva estructuración, en beneficio de las mayorías populares, cuales son el cholo e indígena peruano. Este tema tiene que ver con las corrientes indigenistas o hispanistas, pero Varallanos con su tesis mesticista, verificada en la realidad palpitante e histórica supera aquella actitud colonialista, y abre una nueva perspectiva de trabajo y estudio de la vida social del hombre peruano e incluso de un gran sector de América.

Aquí tenemos, otro problema para analizar, la “criollada,” conocida como si fuera “viveza”, que no es otra cosa que mentir o saber robar, es decir carencia de valores; la “choledad” en su afán de blanqueamiento para ser criollos, acuden a lo mismo. Por supuesto, que con el advenimiento de la República esta mixtificación se acrecentó con el blanco, el negro, el indio y el chino; se han cruzado, originando nuestro hibridismo. La mezcla, la simbiosis, la transculturación de lo español y de lo indio es lo que caracteriza al cholo y a lo cholo, y por ende al Perú y a lo peruano.

Finalmente, creo que lo primordial es rescatar los valores andinos, nuestra cultura, eso debería ser el cimiento, seamos auténticos, y que prime en nosotros la capacidad, el conocimiento y los valores, si queremos salir del statu quo en el cual nos encontramos

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