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Huánuco
27 enero, 2020
Actualidad Opinión

ENTREVISTA

Jacobo Ramirez

Soy Víctor Castro Céspedes, ingeniero agrónomo de profesión. Trabajo, desde hace 25 años, como profesor contratado en la Universidad Nacional Hermilio Valdizán. El año pasado laboré en la sede de Chavinillo en donde, junto a excelentes alumnos como José Luis Daza Charre y Edinson Elmer Gavino Venancio, continué con mi trabajo de investigador queriendo recuperar especies que sirvieron como alimento en la época del incanato y que en la actualidad podrían ser medios que solucionen nuestros problemas económicos así como del cuidado de nuestro medio ambiente. ¿De qué especies estamos hablando?

En primer lugar le hablaré del pashuro o pajuro. Su nombre científico es Erythrina edulis, es un árbol frondoso que crece en diferentes lugares y se adapta a climas diversos. Según el investigador Carlos Reynel tiene 24.09 de proteínas. El árbol puede llegar a medir hasta cinco metros de altura y produce unas vainas como de frijol. Cada vaina tiene cinco a seis frejoles dentro que pueden llegar a ser como un huevo de gallina.

He leído que servía de alimento de los incas. Por eso seguramente ellos han hecho lo que nosotros vemos ahora admirados. Aclara. Una vaina de pashuro, profesor, alimenta a un cuy durante todo el día, he hecho la prueba y anda a comer esos cuyes, no tienen olor a comida de granja, ni a pollo, sino que su sabor es el de un cuy de chacra, por decirlo así. Pero no sirve para alimentar solo a cuyes, sino también a las gallinas, conejos y en todos dan un resultado extraordinario. Ninguno se murió intoxicado. Sonríe.

Nosotros, el pashuro, lo consumimos como frejoles sancochados, también los freímos como chifles, cuando se secan las semillas podemos molerlos y hacer harina y con ello panes, mazamorras, etc. o sino hacerlos hervir y tomar como agua de tiempo, en ninguno de los casos se pierden sus proteínas. Profesor, si nosotros consumiéramos eso no tendríamos niños, jóvenes ni viejos enclenques.

Además, el pashuro podría ayudarnos en la economía, ya que un árbol de cuatro a cinco años de edad puede producir entre 150 a 200 kilos y, cuando estuve en la feria de Huaraz, el kilo costaba cinco soles. Imagínense si le diéramos importancia, cuántos podrían menguar en algo sus problemas económicos. Profesor, recuerde que donde existe un pashuro, no existe hambre.

La otra planta es el pitaya o pitajaya cuyo nombre científico es Serius triangularis. Es una especie de cactus de colores diferentes. En el Amazonas existe el de color amarillo, en el Cusco el de color rojo y he encontrado por las alturas de Chavinillo, junto con mis alumnos, el de color verde con amarillo que es único en su especie y que no se repite en otras partes.

Según estudios realizados el pitaya es bueno para prevenir enfermedades cardiovasculares y el kilo de esta planta, que se encuentra en las ferias que hay especialmente en Huaraz,  cuesta diez soles.

Finalmente la tercera especie en estudio es el pati o pate. Su nombre científico es Bombax sp. Si usted abre el libro La serpiente de oro de Ciro Alegría y se va a la página 16, casi al final leerá lo siguiente: ¿al pie de los pates?-se asombra el extraño. Sí, pué señor. Arbolito gracioso esél, de la corteza se saca fibra pa sogas …Yen las raíces tiene bultos como papas y tal vez más grandes. Esos bultos se llenan de agua enel invierno yesa le sirve pal verano, pueso vive entre las meras peñas… la papa del pate o de pati, por llamarlo así profesor, es bueno como laxante, ayuda al páncreas, duodeno y controla la diabetes.

Imagínense usted  cuánto bien haríamos a la  sociedad, si el Gobierno Regional, por medio de la Dirección de Agricultura que no sé si es que existe porque casi no se habla de ello, o la universidad nacional, decidieran invertir para sembrar estas especies, nuestro cerros tendrían más vida de lo que hay, estarían verdes y podrían ayudar a muchas personas. Ojo que es un proyecto viable para conservar el medio ambiente.

Para terminar profesor con esta entrevista quiero invitar a las personas que estén interesadas en estas plantas, especialmente en el pashuro, que me visiten en la avenida Juan Velasco 424, Pillco Marca, que gustosamente les obsequiaré plantas.

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