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Huánuco
27 enero, 2020
Actualidad Opinión

Es urgente una nueva autopsia de Huánuco

Arlindo Luciano Guillermo

Hace 82 años se publicó Autopsia de Huánuco, controversial ensayo escrito furiosamente y en brevísimo tiempo por Esteban Pavletich Trujillo, uno de los más emblemáticos escritores nacidos en la ciudad del mejor clima del mundo. Esteban tenía 31 años mozos. Huánuco en 1937 contaba con 398 años de fundación española; este 2019 cumplirá 480, unos 20 años más y llegamos, con muchas glorias y grandes penas aún, a los 500 años. El aporte de Huánuco al Perú es enorme. El Cóndor pasa de Daniel Alomía es universal, irrepetible, los aportes a la psiquiatría y a la medicina tradicional peruana de Hermilio Valdizán Medrano tiene vigencia, la rebelión de 1812 contribuyó con la Independencia del Perú. Autopsia de Huánuco tiene el coraje del intelectual, militante y comprometido con su época y su pueblo, que se atreve, a pesar del costo moral y la arremetida de la estupidez, a escribir algo que nadie se atrevía a hacerlo.

Autopsia de Huánuco apareció 9 años después que José Carlos Mariátegui publicara Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana (1928), que, en honor a la verdad, es una hoja de ruta, un programa político y social, para resolver los problemas neurálgicos del Perú en la primera mitad del siglo XX. Para el Amauta el problema de la tierra estaba ligada directamente el problema del indio, del centralismo y la regionalización. La educación se democratizaría si la economía estaba al servicio del pueblo, que la revolución en el Perú no sería calco ni copia, sino creación del pueblo peruano. Muchos jóvenes universitarios, en la década del 80, incluido yo, cuando había debates y polémicas políticas e ideológicas en la universidad, creímos sin dogmas ni imposiciones, dedicamos tiempo, lecturas y luchas estudiantiles en nombre de Mariátegui. Diríamos que Autopsia de Huánuco es un “siete ensayos” en miniatura, con un plan de emergencia para enfrentar y resolver los problemas de Huánuco. En 1937 también aparece Los caballeros del delito, libro voluminoso donde el juez Enrique López Albújar ausculta, desde el punto de vista jurídico y criminalístico, la presencia del bandolerismo y la delincuencia en los pueblos de Huánuco. Este libro aborda una parcela de la realidad delictiva, que en la década del 80 se convertiría en subversión senderista y guerra interna que destruyó pueblos, asesinó ciudadanos y generó pérdidas al Estado.   

Ochentidós años después ya no hay que debatir si lo que dijo Pavletich está vigente o no; o si lo que dijo o dejó de decir merece aún un desgaste de energía intelectual y de pensamiento. Autopsia de Huánuco quedará como fuente de información de lo que fue Huánuco en las cuatro primeras décadas del siglo XX, cuando el río Huallaga discurría puro, limpio, sin basura ni aguas residuales. Huánuco, sin duda, es radicalmente otro. Autopsia de Huánuco abrió el camino del ensayo crítico, valiente, sin esperar admiración ni pergaminos. Huánuco tiene otro rostro, una configuración urbana diferente, desordenada y de crecimiento deforme, hay exponencialmente más ciudadanos que en 1937 y oleadas de migrantes que se asentaron para siempre en el valle del Pillco. En Huánuco hay inversión privada en los centros comerciales de multitudinaria concurrencia, ventas millonarias y grandes endeudamientos;  las carreteras (trocha, afirmado o capa asfáltica) unen más pueblos que antes, el sistema financiero atrae a los huanuqueños para préstamos y créditos, la corrupción azota las instituciones públicas de modo escandaloso, los jircas centinelas (Paucarbamba, Marabamba y Rondos) han sido profanados con viviendas rústicas donde urge servicios básicos y campea la pobreza, pero donde también existe una impresionante interculturalidad; la literatura escrita atraviesa por un momento de prolífica producción editorial. Han surgido otros problemas: caos vehicular, copamiento ilegal de comerciantes ambulantes en las calles, inseguridad ciudadana; ahora tenemos Ministerio Público, gobierno regional, Sunat, Indecopi. Huánuco, ciudad cosmopolita, con variedad cultural y aún con un centralismo notorio en la capital de la región.

No solo literatura deben leer los jóvenes en la escuela, sino también ensayo, poesía, teatro, periodismo de opinión, para fortalecer el pensamiento crítico, que tanta falta hace en Huánuco. Una nueva autopsia de Huánuco es una urgencia. No es el “plan de gobierno” con el que llegan al poder los políticos a los municipios y gobierno regional. Lo tendrán que escribir aprovechando el Bicentenario de la Independencia. Tenemos un par de años para esta hazaña intelectual, académica y de vocación de servicio por Huánuco. En esta tarea urgente están directamente vinculados periodistas lúcidos, sociólogos perceptivos del devenir histórico, políticos de fuste, escritores lectores y críticos, pensadores inteligentes. La historia cambia por inercia o dialécticamente, nunca se mantiene incólume al tiempo ni a la actuación de los ciudadanos ni de la política. Huánuco, indudablemente, es otro pueblo: 11 provincias, más de 80 distritos, 800 mil ciudadanos aproximadamente, con una economía pujante de emprendedores, profesionales y tecnócratas con meritocracia, ejercicio pleno de la libertad de expresión, que permite ver a diario una variedad de líneas editoriales y calidad de información. El reto está planteado. ¿Quién lo asume? ¿Quién lo hace? ¡Alguien lo hará!

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