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Huánuco
27 enero, 2020
Local / Regional

Mario Cuba:“El jazz es un camaleón que se amolda a los diversos estilos”

Mario Cuba contrabajista peruano de jazz visitó nuestra ciudad por segunda vez, para presentar un nuevo proyecto musical junto a Stu Mindeman, Julio Flavio Maza y Juan Daniel Pastor, músicos de nivel internacional que lo acompañan para compartir sus experiencias. Les dejamos la entrevista que concedió Cuba al diario Ahora.

¿Cómo fueron tus inicios en la música?
Me inicié en la música tocando guitarra en una misa (risas). Mis papás son muy católicos, siempre me han inculcado eso. Aprendí a tocar guitarra y me di cuenta que había una limitación. En Canal 7 veía a un guitarrista que se llama Coco Linares, él no hacía los acordes comunes sino hacía otros, cuando lo enfocaban miraba su mano, aprovechaba y buscaba los acordes y así empecé a crecer. Todo empezó ahí, empecé a sacar canciones de oído y me di cuenta que me gustaba.

¿Cómo llegas a
conocer el jazz?
Hay un baterista que se llama Javier Linares, muy amigo mío, él me prestó un cassette de jazz y ahí fue mi primer contacto con este tipo de música, y su papá era el guitarrista a quien yo veía en TV Perú, era Santiago Coco Linares. Entonces, en una conversación él empieza a hablar de jazz y yo le pregunté qué era eso. Me prestó el cassette y lo escuché y dije: ¡uy qué chévere, que paja esta música¡
Ahí me conecté al toque y empecé a sacar canciones solo. Esa fue mi primera experiencia, mi primer contacto con el jazz.

Tú eres músico autodidacta, por ende has aprendido de muchas maneras
Si claro, yo conocí a Mariano Lee que es un bajista de música peruana, el me adoptó, soy su hijo musical y siento que él es mi papá musical. Gracias a él, pude entrar a la escena limeña, que no es nada fácil entrar. Yo tuve la suerte de ir de frente a lo “grande”, no sabía tocar bien el bajo. Él me decía: acompáñame a tocar con el Zambo Cavero, y yo iba a mirarlo y de pronto me decía quiero ir al baño, oye agarra el bajo y yo agarraba su bajo y el Zambo Cavero me miraba y me decía ya toca, al comienzo la fregaba.
Cada vez que yo llegaba todos los músicos me miraban mal y eso me dolía mucho pero sentía que tenía que pasar por eso para ser algo. Mariano me decía, tú aguanta no más. Pasaba eso hasta que empecé a mejorar y ya no me molestaban. Así empecé, a la fuerza, Mariano fue mi profesor de música en general, pero más como una vivencia diaria, no tanto técnica. Me enseñaba esas pequeñas cosas que te ayudan mucho incluso más que la música como algo técnico

Tú has compartido escenario con Andrés Prado y otros músicos de un gran nivel internacional, ¿cuál ha sido la presentación que más te ha cautivado y que recuerdas?
Bueno, tocar con Andrés Prado es muy especial. Ahora tengo la suerte de decidir qué tocar y con quién tocar, ya no toco todo los días con mil grupos, con mil artistas. Antes era como una máquina que tocaba y cobraba, ahora ya no, todas las tocadas que tengo son especiales, todas son bonitas por que las preparo y me predispongo. Con quien toque va a salir bonito. Porque hago lo que me gusta.
En el proceso de tu aprendizaje de la música ¿has conocido compositores que han cambiado tu vida?
Si bien es cierto soy autodidacta, tuve dos clases de música que cambiaron mi vida. Una fue con Sergio Valdeos y otra fue con Andrés Prado, estos dos músicos me cambiaron la vida, fueron tan precisos con lo que necesitaba para evolucionar. Ellos son los compositores y músicos y siempre voy a agradecer esa clase que tuve con ellos.

¿Cómo nace en ti tocar el contrabajo?
Cuando empecé a escuchar jazz me di cuenta que el bajo no era un bajo, sonaba más como un árbol y me encantaba ese sonido, después me di cuenta que era un contrabajo y ahí fue donde dije yo quiero tener mi contrabajo.
Fue difícil al comienzo. Me mandé hacer un contrabajo con un luthier de guitarra y cuando lo tenía listo era como que eso no es un contrabajo, sonaba horrible. Hasta que un amigo me vendió su contrabajo. Recuerdo que fue un martes y el viernes tenía un show con Andrés Prado, con patricio Saravia y Cotito, tenía 20 años y no tenía ni un día de haber tocado contrabajo, fui al show y todos sorprendidos. Yo soy así, no arrugo, me encanta arriesgar y sobre todo esforzarme. Ese día quería sonar a contrabajista y empecé a tocar. No sabía tocar contrabajo y me lance nada más y así empecé.

Con toda la experiencia musical que tienes para ti ¿Qué es el jazz?
El jazz tiene un elemento muy importante que es la improvisación, ese es un elemento rico que te hace ser más artista que tocar rock o música clásica, no tengo nada en contra de tocar música clásica, pero lo máximo que puede hacer es interpretarlo a tu manera. Diría que es más mecánico.
En cambio en el jazz tú eres tu director, esta improvisación se estudia o se practica, el jazz en general es una plataforma para que tú seas tú. Tiene por ejemplo nociones teóricas como las escalas, los modos, las frases, el fraseo, los estilos de jazz también, todo eso hace que sea tedioso al comienzo pero si te gusta lo vas a hacer y cuando lo haces no hay mejor cosa que ser tú en el escenario.

Hablando de estilos del jazz, ¿cuál es el estilo con el que te gusta trabajar?
Me gusta mucho el jazz antiguo en el sentido del swing, que es el clásico. Y me gusta más el jazz experimental, donde nada está escrito, es pura improvisación. Me gustan esos dos. Digamos lo más in y lo más out. Me gusta la fusión también, me gusta el latín jazz, me encanta el jazz peruano que todavía es un género virgen diría yo, que quiero explorar.

Aparte de la improvisación en el Jazz, ¿hay algo más que lo diferencia de otro tipo de música u otros estilos?
A parte de la improvisación, yo creo que nada. Porque si lo comparamos con el rock por ejemplo que es muy pesada, muy fuerte, el jazz puede ser también así o con la música clásica suavecita y tranquila, también puede ser el jazz así.
El jazz es como un camaleón, que se amolda a los diversos estilos. Puede ser tan sutil o también te puede hacer llorar, eso es lo chévere del jazz.

Es la segunda vez que llegas a Huánuco, ¿cómo te ha tratado el público?
La ciudad es linda, la gente me ha recibió bien, la asociación se ha portado muy bien. Algo que me llamó la atención y lo que escuché después del último concierto fue que dijeron que la gente que ha venido es otra. No es la que participó del festival de jazz, eso es chévere que vaya rotando y cambie de público para que el jazz se dé a conocer, eso me pareció algo interesante y algo que se está haciendo bien.

A diferencia de otros departamentos que has visitado ¿como ves a los jóvenes músicos de Huánuco?
Bien, tienen mucho talento. La diferencia de Huánuco con Lima es que en Lima hay profesores, hay escena, pero acá no hay escena y tampoco profesores entonces es algo que Huánuco necesita pero todo es un proceso. Yo creo que talento, predisposición y el gusto por el jazz hay, a la gente le interesa.

Háblanos sobre el proyecto del cuarteto
Este es mi primer proyecto serio, donde fusiono el jazz, la música negra y la música andina, aún es un experimento, todavía no es algo que va a quedar. Tengo 31 años y aún no he sacado ningún CD y ninguna producción de manera personal.
Pero, de todos modos, quiero que mi primera producción musical sea esto, la música andina y la música negra fusionada con el jazz.

Dentro de su repertorio ¿cuántas piezas musicales presenta?
Tocamos 3 composiciones mías, 3 de Stu Mindeman (pianista) y 1 de Juan Daniel Pastor (baterista), les dije a ellos para que toquemos sus temas porque están dentro de lo que yo quiero hacer, a Stu que es el pianista le interesa mucho la música peruana, andina y la música negra, muy a pesar de que vive en Chicago como jazzista aporta eso, yo como peruano, más criollo que andino, aporto todo el gruff y Juan Daniel también, él es un músico que ha vivido 12 años en Chicago. Entonces, cuando nos juntamos todos tenemos un mismo fin.

Mario, después de esta bonita experiencia que has vivido en Huánuco, ¿qué recomendaciones podrías dejarnos para los jóvenes que desean iniciarse en el jazz?
Si quieres tocar jazz, tienes que escuchar jazz, el mayor tiempo que puedas, ser como una esponja escuchar y nutrirte del lenguaje, que se te vaya quedando poco a poco y tocarlo siempre, la práctica en vivo también ayuda; de nada sirve que la escuches si nunca la tocas.
Y acá como no hay escena, lo que recomendaría es que se junten a tocar y a practicar, de vez en cuando saquen también sus tocadas así no les paguen, toquen en vivo para practicar en vivo.
Que sigan adelante, sigan con esa motivación para hacer las cosas. Gracias a la Asociación de Jazz de Huánuco por traernos y sería bonito volver. Nunca se desanimen; si quieren algo háganlo, la Asociación de Jazz lo está haciendo, está moviendo cultura y eso es algo bueno que tiene esta ciudad.

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