18/02/2012
HUÁNUCO | Sábado 29 de diciembre de 2001: un monstruoso incendio se desata en la zona comercial conocida como Mesa Redonda, un verdadero infierno que empezó con artefactos pirotécnicos se cobró la vida de 500 personas. El horror invade las pantallas de televisión, la tragedia hace pensar que llegó el momento de tomar medidas de prevención: algo así no debe volver a ocurrir.
Viernes 2 de noviembre de 2007: los sótanos de una galería ubicada en el Jr. Puno, también ubicada en la zona de Mesa Redonda, comienzan a incendiarse. El fuego se expande por las galerías adyacentes y no puede ser controlado hasta 21 horas después, el fantasma del incendio de 2001 vuelve a rondar la capital del Perú. Los reproches, las culpas compartidas y la indignación son, de nuevo, moneda corriente. Se espera que se tomen medidas de prevención: algo así no debe volver a ocurrir.
Viernes 17 de febrero de 2012: un incendio de grado 9 (en un escala que va al 10) iniciado en una galería del Jr. Paruro, en la zona de Mesa Redonda genera alarma, para el momento en que escribo estas lineas son 22 los heridos confirmados y el incendio aún no ha podido controlarse.
¿Es qué el Perú no aprende?, ahora no es suficiente que suceda una tragedia, ni siquiera con dos a cuestas se ha podido evitar una tercera. En serio, ¿que está pasando?, ¿cómo se puede ser tan irresponsable?, la galería “La Cochera”, donde se inició el siniestro, fue cerrada en diciembre del año pasado por la Municipalidad Metropolitana de Lima, se mantenía funcionando por medidas cautelares que contravenían la voluntad de la comuna limeña, sin embargo, ahora todos se llenarán la boca echando la culpa a la impopular alcaldesa, total, es mejor buscar un chivo expiatorio que reconocer las propias culpas.
¡Galerías clausuradas!, ¿por qué?, ¡porque son peligrosas, demonios, porque se pueden incendiar!, ¿a alguien le importó?, a nadie, ni luego del incendio del 2001 o el del 2007, la misma basura de siempre: la informalidad. Es una pena tener que observar las tristes imágenes que muestra la televisión, es lamentable ver como las inversiones de toda una vida pueden desaparecer en tan solo minutos.
Los héroes de la jornada, como en ocasiones parecidas, son los bomberos, quienes en el colmo de lo insólito tuvieron que ir al lugar de la emergencia ¡en taxis!, el agua escaseaba y aún así están intentando cumplir con su labor lo mejor que pueden. Espero que no sea lo mismo de toda la vida, reportajes amplios sobre las paupérrimas condiciones en las que laboran los bomberos y luego la nada, solo silencio e indiferencia.
Este incendio es un jalón de orejas a todos, es una sacudida para sacarnos del letargo, no es posible que teniendo tantos antecedentes se haya permitido que el fuego vuelva a enseñorearse de esa manera en Mesa Redonda, hasta pareciera que los peruanos obtenemos placer en la piromanía, si dicen que Dios es peruano, ¡pues Nerón también lo es!, ¿somos un país de indolentes incendiarios?, no sé como explicar lo que estoy viendo, dicen que un rayo no cae 2 veces en el mismo sitio, quizás por eso es tan doloroso ver que ya en la tercera vez que sucede, todas las palabras y los reproches me quedan cortos.
Solo la mano dura contra la informalidad y tomar las medidas preventivas adecuadas servirá para el futuro: algo así no debe volver a ocurrir.
CORRESPONSAL: Said Ilich Trujillo Valverde