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12 diciembre, 2018
Opinión

Padres

Por: Arlindo Luciano Guillermo

Los padres no llevamos nueve meses al hijo en el vientre, no parimos ni amantamos. Padres bilógicos, espirituales, sustitutos; padres proveedores, ausentes, intermitentes, decorativos; padres autoritarios, permisivos, apáticos, democráticos, nobles, colaboradores con las tareas domésticas, comprometidos con el destino y el bienestar de la familia; padres que ordenan, hablan, no escuchan ni respetan la opinión de los demás; padres machistas, intolerantes, el que se va y nunca se le vuelve a ver, el que se va y está “enganchado” mejor que antes y más a los hijos.

El Día del Padre tiene menor impacto afectivo, social, comercial y social. Sin embargo, hay mucha gratitud, consideración y respeto por aquel ciudadano que se une a una mujer para procrear hijos. Hubo celebraciones festejos, regalos, sendos discursos para exaltar virtudes, roles y trascendencia del padre en la vida de los hijos. No se dejan herencias ni bienes materiales a los hijos, sino huellas y principios que les servirán toda la vida. A los hijos el padre no les da el pescado, les enseña a pescar.

No hay padre perfecto, pero sí con virtudes terrenales, fortalezas a prueba de fuego, con actitudes de afectividad, ejemplos de coraje y perseverancia. Padres apuestos como Antonio Banderas, equilibrados y adustos como Anthony Hopkins, elegantes y maduros como Christian Meier, temperamentales y simpáticos como Leonardo DiCaprio, atractivos y brillantes como Brad Pitt, enérgicos y autoritarios como Gustavo Bueno (en La ciudad y los perros), seductores y sonrientes como Salvador del Solar, graciosos e histriónicos como Charles Chaplin, guías y maestros de jóvenes estudiantes como Robin Williams (en La sociedad de los poetas muertos), creativos y valientes como Roberto Benigni (en La vida es bella), aguerridos y perseverantes como Will Smith (en En busca de la felicidad), sabios y líderes como Marlon Brando (en El padrino), apostadores y exitosos como Robert De Niro (en Casino), musculosos y peleadores como Sylvester Stallone (en Rocky). Padres que ven en Jesús al “divino maestro” que motiva, enseña e inspira para educar a los hijos; que sienten el equilibrio de la inteligencia emocional del Dalai Lama o imitan la paciencia coherente de San Francisco de Asís.

La comida se digiere al día siguiente, los brindis y los discursos de coyuntura se diluyen en una semana, la ebriedad pasa luego del reposo. Padres somos todos los días del año. Lamentablemente, el prestigio social del padre está deteriorado por los casos de feminicidio, agresión física, machismo demencial, denuncias en las comisarías, abandono familiar, omisión a la asistencia alimentaria, distanciamiento de los hijos, no reconocimiento de hijos, etc. Sin embargo, la otra cara de la medalla muestra a padres responsables, trabajadores, ejemplares, dignos paradigmas para los hijos y la sociedad. Padres que ven su rol más allá de ser el “eterno proveedores económico”, que asumen y comparten tareas cotidianas, domésticas y financieras sin prejuicios ni la falsa “superioridad masculina”. Dice la moraleja popular y muy antigua: “Padre no es el que engendra, sino el que educa, orienta y encamina.”

Ni papá Supermán, Hércules, Rocky Balboa, héroe, gigante como Goliat, escudo protector, todopoderoso y sabelotodo, simplemente padre de “carne y hueso”, imperfecto, pero correcto, trabajador, responsable, con paciencia, inteligencia para corregir, que opina con sobriedad, pero no critica, juzga ni condena como un furioso inquisidor. Padre que construye una familia sólida y progresista, contribuye con hijos honorables, ciudadanos decentes y profesionales competentes con la sociedad. Los “padres jóvenes” tienen vitalidad, resistencia física, trabajan sin mirar el reloj, pero carecen de experiencia, que en los “padres viejos” se han convertido en sabiduría y refranero viviente.

El gran Mito Ramos dice de su padre, don Wilmer Ramos Giles, honorable ciudadano, ilustre huanuqueño, como Joaquín Garay Figueroa, Lucio Alva Rojas o Hugo Jaime Fernández: “Es el hombre a quien más admiro. Le agradezco el ejemplo que tal vez nunca pueda igualar. Una parte de su corazón está en mí; la otra, en él.” El padre es un amigo amistoso y leal, sin dejar de ser padre correcto, afectuoso, justo y ejemplar; es padre sin dejar de ser amigo. En la canción Padre e hijo de Óscar de Léon, el hijo dice: “Padre, tu sobresaliente canto / hermosa voz que te dio fama / en mi estudiantil programa / fueron un inconveniente. / Escuchar constantemente / es ese Oscar de León, / mi papá, provocaron la atracción / de ser a mi padre igual / y si eso es malo o fatal, padre, / otórgame tu perdón.” El padre responde: “No tengo que perdonarte, hijo. / No es pecado ser artista / pero tienes en la pista / tú mismo que consagrarte. / Temo que pueda dañarte / lo que se dice de mí / porque hay muchos por ahí / que no llegaron a estrella / y de un fondo de botella / quieren hacer un rubí.”

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