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24 septiembre, 2019
Actualidad Opinión

PARA QUE EL SORDO ESCUCHE LA DEUDA DE ESPAÑA AL PERÚ

Rina, Tarazona Tucto.  Docente Unheval

Antes de la llegada de los españoles a América, la población andina vivía en una intensa familiaridad generalizada, fundada en el trabajo de colectividad social, cooperación mutua y fraternalismo, al que el cronista Blas Valera llamó “Ley de la hermandad”.

Con la invasión española el estado peruano se desnaturalizó completamente de fondo. La incursión española en el Tawantinsuyo significó un verdadero genocidio ya que aniquiló a más del 85 % de la población, desaparecieron pueblos enteros, se dio la regresión productiva, las actividades económicas decayeron de manera espectacular, llegando a  desintegrarse la vida comunitaria andina, los gigantescos depósitos de quipus, tablones con inscripciones y tokapus, fueron destruidos en una magnitud que sobrepasa a la tan condenable destrucción de la imponente biblioteca de Alejandría. El afán español fue acabar con todas  las obras de ingeniería incaica, como los hatun ñan (grandes caminos), terrazas de cultivo, gigantescos canales de riego, innumerables kolkas (depósitos), desaparecieron numerosos centros de experimentación genética, sofisticadas tecnologías agrícolas, crianza de animales y de preservación del medio natural, quemaron y destruyeron la industria conservera y alimenticia, la inigualable textilería. Dictaminaron la persecución y asesinato de los sabios andinos, generando una pérdida irreparable de extraordinario conocimiento y prácticas ancestrales, cercenaron nuestra lengua materna que era parte de nuestra expresión de nuestra cultura humanística, nuestra población quedó sometida a condición de esclavos y siervos, tratados como animales y llevados a realizar trabajos forzados en las minas.      

Este episodio trágico y execrable de nuestro origen, fue un choque entre el pensamiento mítico, incipiente indígena y la espada y la biblia española. La misma condenó al Tawantinsuyo a la muerte y a la destrucción, aún seguimos siendo una nación de explotadores y explotados, dominados por encomenderos, se siguen perpetrando las grandes injusticias y violaciones contra los derechos humanos, en nuestro estado peruano la amnesia es obligatorio, la historia oficial, no la escribe la memoria sino el olvido. Continuamos bajo el yugo de un sistema corrupto y de una opresión moderna.          

 

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