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Huánuco
28 febrero, 2020
Editorial

Políticos + corrupción = pobreza

El Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) informó que la pobreza se ha incrementado en el Perú, llegando a cerca de 7 millones de peruanos. Este triste resultado es consecuencia de la crisis política que vive el país por el gran nivel de corrupción, la intolerancia y las luchas entre los partidos políticos por el poder.
Como es usual, los más vulnerables son siempre los pobladores: la clase desposeída. Poco o nada importa a los políticos, como a la Sra. Keiko Fujimori, que el pueblo se muera de hambre, que se reduzca la inversión privada, o disminuyan las oportunidades laborales, y en consecuencia, aumente el desempleo y la informalidad laboral para acentuar y agravar aún más la pobreza y la crisis económica.
La clase media sigue sufriendo por falta de inversión, y así como se viene desarrollando el ambiente político, todo parece indicar que en los tres años restantes el presidente Vizcarra será el tonto útil del fujimorismo que sigue haciendo lo que le da la gana en el Congreso.
Imagínese usted la situación que se vive en las zonas rurales, que son las menos atendidas por el Estado, donde los pocos servicios que tienen, cada vez serán más escasos y de peor calidad; mientras que los congresistas y algunas autoridades sorprenden cada vez con la adquisición de numerosas y nuevas propiedades. La pobreza no solo trae miseria, sino aumenta la inseguridad ciudadana, y todos sufrimos por ello.
Este es el resultado de la corrupción enquistada en todos los entes públicos, que lejos de combatirse y sancionarse, va en aumento. Como ejemplo tenemos la gran cantidad de alcaldes que tienen denuncias y están camino a la cárcel, como los principales líderes políticos inmersos en el lodazal de Odebrecht, empresa al que devolvieron “favores” con obras sobrevaluadas, las mismas que están entregando de mala calidad y de escasa duración como la carretera Rancho-Panao-Chaglla, para la que se contrató a una empresa para su mantenimiento por 5 años, y después de 12 meses está abandonada.
El INEI ha descubierto que la pobreza en estos 17 primeros años ha subido de 33 a 44 puntos, y en las zonas rurales a 48.7, lo que quiere decir la mitad de la población es pobre y no tiene para comer. A esto tendrá que dedicarle mucho tiempo y cuidado el actual presidente y tratar de salvar a este pueblo que lo eligió.

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