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Huánuco
30 septiembre, 2020
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Actualidad Opinión

Bajo la lupa de Jorge Yamamoto

Por Arlindo Luciano Guillermo

La primera vez que escuché, con interés y completo (obviamente en YouTube), a Jorge Yamamoto fue la conferencia titulada ¿Cómo promover la felicidad de los peruanos?  (16:34). Con la serenidad del japonés, con humor fino, discurso pausado y con evidente seguridad, Yamamoto tiene al auditorio en el bolsillo, lo escucha hipnotizado. Profesor principal de la PUCP, sicólogo social, cuyas opiniones son referentes confiables sobre temas de comportamiento ciudadano y educación de valores. Recuerdo claramente la gran pregunta arrojada como un bumerang invidente (o la pregunta del millón): “¿Te has puesto a pensar cuáles son los sueños que están dirigiendo tu vida?”

El domingo 23 de agosto de 2020, La República entrevistó a Jorge Yamamoto sobre la tragedia en una discoteca de Los Olivos (Lima). Sus afirmaciones y reflexiones merecen comentarios e interpretaciones. Como científico social sabe cómo es y hacia dónde camina el Perú con 32 millones de ciudadanos. La primera conclusión que extraemos es que el “peruano dispone de una extraordinaria habilidad para sacarle la vuelta a la ley establecida”. Es un serio problema de comportamiento individual y social, que implica la práctica de la anomia social, la temeridad ante la sanción, el desprecio por el respeto y la carencia total de valores éticos para una convivencia democrática. La educación que impulsa el Estado no muestra efectividad, mientras que la “educación doméstica” se ha despreocupado por educar ciudadanos responsables y observadores de las normas. Dice Jorge Yamamoto: “… se aplaude que un niño haya ‘choreado’ algo del supermercado. En la familia y los amigos se acaba el Perú. De la escuela salen ’mostritos’ a hacer lo que se les da la gana para beneficio individual. Más temprano que tarde se transgrede la norma. Con malas leyes, sales en 15 días o lo resuelve un billete. Todo esto tiene un nombre: valores, lo que falta, por supuesto. No sorprende que tengamos un caos generalizado.”

Sin duda, el covid-19 ha demostrado quiénes somos verdaderamente los peruanos. Un congreso populista, electorero y sin norte fijo; ciudadanos sin disciplina ni responsabilidad sociales, que se reúnen en grupo a pesar de las prohibiciones. Un sistema de servicio de salud que hace aguas frecuentemente. La pandemia da una lección: es mejor un hospital que un estadio o infraestructura faraónica que no resuelve problemas de educación, salud ni saneamiento. La irresponsabilidad ciudadana es el reflejo de la educación que se imparte en la escuela, donde se privilegia la teoría divorciada de la aplicación del conocimiento en la vida diaria de los estudiantes y de la realidad histórico-temporal. A eso se suma que la “primera escuela” de la mentira, la apariencia, la hipocresía, la intolerancia y la viveza es la propia familia y el entorno cercano. Claro que siempre hay excepciones. ¿Dónde se aprende la puntualidad, la honradez y la vocación de servicio? ¿Dónde se aprenden los hábitos de lectura, de higiene y el respeto? ¿Quiénes son los paradigmas de los hijos?

Jorge Yamamoto, psicólogo social

Jorge Yamamoto ha identificado 4 tipos de peruanos en plena pandemia, cuyos perfiles son distintos notablemente unos de otros. El peruano super prevenido. Es el que se encierra en su casa como un anacoreta por temor instintivo al contagio. Ha generado una fobia y se aísla del contacto social. El peruano prudente, respetuoso de las normas, toma precauciones pertinentes, sale a la calle solo para lo imprescindible. Es el que trabaja con las medidas sanitarias rigurosas. El peruano resistente al cambio. Sabe que el covid-19 mata, pero igual sale, se reúne, trabaja y vive como si nada pasara en el Perú; ignora deliberadamente, sin conciencia, que no hay camas ni oxígeno en los hospitales ni le interesa los casi 30 mil muertos. Si cae enfermo, irá como cualquier otro cristiano al nosocomio. El peruano que reta a la autoridad, que no tiene miedo a nada ni a nadie. Es el que pisotea la ley y defeca sobre la autoridad. ¿Qué tipo de ciudadano peruano somos? La viveza y la criollada pueden cobrar una factura mayor que las deudas de los bancos que exigen hasta el último centavo al desplumado cliente. Estamos a tiempo de corregir actitudes y comportamientos frente a la pandemia. La vida no tiene reedición; se vive una sola vez. 

Aprendamos a convivir con los que somos y cómo somos. Así somos los peruanos. Esta pandemia matará más si continúa el colapso del servicio de salud y también si contribuyen ciudadanos que no respetan las normas establecidas por el gobierno. ¿Cuando pase la pandemia, habremos aprendido las lecciones de miles de muertos por el covid-19 y el estrés del encierro? Ojalá que sí; sin embargo, el conductor seguirá pasándose la luz roja del semáforo, la corrupción reacomodará estrategias, la intolerancia conducirá los hilos de las actitudes y el respeto se convertirá en el mayor reto para la educación escolar y familiar. El problema de la pandemia no solo es un asunto de vivir  o morir por el covid-19, sino también la atención seria de la salud mental. Hay que ver cómo serán nuestras vidas después de la pandemia. Seguramente habrá secuela.