Chelsea derrotó por la mínima diferencia al Manchester City y se llevó la ‘Orejona’.
El Chelsea tocó el cielo en Oporto, lugar eterno para un equipo que se sobrepuso a cualquier pronóstico para atar la segunda Champions de su historia, tras ganarle la final al City.
Del recuerdo de futbolistas legendarios como Terry, Lampard y Drogba ha pasado a jugar con jóvenes brillantes que se rebelaron en el estadio Do Dragao de Portugal frente al City.
De la mano de Thomas Tuchel, entrenador que desató a un Chelsea que con esta iguala las copas de Europa que tiene el United.
El 0-1 de Havertz le bastó para amarrar la final más importante de su historia junto a la de Múnich en 2012, pero aquél año ganaron en la vía de los penales.
Un triunfo que encumbra al entrenador alemán, nuevo jerarca de Europa, después de ponerle remedio a la derrota que sufrió el año pasado en Lisboa con el PSG.
En cinco meses, hizo del Chelsea un equipo reconocible, de autor. Y en Oporto reivindicó por una noche que es algo más que el City. Abramovich, también en la enhorabuena, contabiliza otro éxito para enmarcar.
El City quedó a merced de un instruido Chelsea, superior en un primer tiempo en el que dominó.
Sufrió Pep Guardiola otro ataque de intervencionismo al borrar del mapa a Rodri y a Fernandinho y el equipo quedó desamparado, expuesto a las carreras de Werner y de Havertz. Tampoco jugó Cancelo y sorprendió que interviniera Sterling porque no cuajó un buen final de temporada.




