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Huánuco
6 marzo, 2021

CIUDADANO HUANUQUEÑO DEL BICENTENARIO

Escrito por: Arlindo Luciano Guillermo

Huánuco es cuna de ciudadanos con talento, actitud ejemplar y sabiduría, así como de pueblos que han trascendido las fronteras regionales. Kotosh, antigua civilización andina junto a Caral y otras civilizaciones de Oriente. El prestigio del Templo de las Manos Cruzadas es innegable. El Hombre de Lauricocha (El Hombre L según Juan Ponce Vidal) demostró la presencia del hombre en el Perú desde hace miles de años a.C. Huánuco Pampa fue el centro administrativo estratégico del Chinchaysuyo. La rebelión de 1812 sentó las bases firmes de la Independencia, que se concretarían el 15 de diciembre de 1820 con la adhesión pública y escrita en acta. Huánuco siempre estuvo presente en hechos trascendentales de la historia del Perú.   

Daniel Alomía Robles (Huánuco, 3 de enero de 1871 – Lima, 17 de julio de 1942) es nuestro ciudadano ilustre de mayor cartel en el mundo, que ningún huanuqueño ha logrado hasta hoy. La vigencia de DAR es transversal. El cóndor pasa se escucha, deleita, aprecia y orquesta con la misma frescura y expectativa que hace 108 años. ¿Hay alguna canción, melodía o compositor musical que tenga la talla y universalidad de El cóndor pasa y Daniel Alomía Robles? Ningún músico, lengua, cultura, estilo artístico o sensibilidad se ha resistido a las melodías de El cóndor pasa. Hay músicos talentosos (no cabe discusión) en Huánuco, pero nadie ha logrado componer melodías de alcance mundial, que se escuchen en español, chino mandarín, inglés, francés, quechua o alguna lengua nativa. Existen más de 4 mil versiones conocidas de El Cóndor pasa. La canción Lejos de ti, de Pelo D’Ambrosio –sobrino nieto de Daniel Alomía Robles–, tiene más de 496 versiones.

Daniel Alomía Robles reúne los méritos, virtudes, consenso y legitimidad social para representar a una cultura, una identidad, a una nación, a millones de ciudadanos, sin dejar de lado ni restar categoría a otros ciudadanos huanuqueños de incalculable valía, convertidos en paradigmas y mentores de la huanuqueñidad. Daniel Alomía Robles es el ciudadano huanuqueño del bicentenario porque nos sentimos representados (sin decreto ley ni elecciones políticas) con el legado, el aporte a la etnomusicología, la investigación y sistematización de la música tradicional peruana; él es estandarte cultural visible de Huánuco en el mundo. Daniel Alomía Robles tiene herederos musicales y apasionados de la música tradicional. Es admirable el talento y la calidad de los músicos huanuqueños. Francisco Pulgar Vidal, Arturo Caldas y Caballero, Melvin Taboada Bolarte, Essio Ocaña Igarza, Omar Majino Gargate, Christian Cachay y otros conforman una gran legión de músicos de extraordinaria factura. El cóndor pasa se estrenó en 1913, pero la trascendencia y vigencia se mantienen de pie, firmes, enhiestas, erguidas, en el tiempo y la audición de los ciudadanos. Seguiremos escuchando y prefiriendo las melodías universales de El cóndor pasa hasta el fin de los siglos. Daniel Alomía Robles tiene referentes familiares en el arte: Armando Robles Godoy, Marcela Robles, Pelo D’Ambrosio Robles, Juan Giles Robles, Toño Jara Robles.   

El cóndor pasa es una zarzuela contestaria estrenada 1913. En el Perú estaba en boga el indigenismo, corriente social y cultural que defendía los derechos de los indios y se enfrentaba a gamonales y empresas que explotaban miserablemente a las comunidades de los Andes. El libreto de Julio de la Paz (Julio Baudouin), que debió emocionar y ganar adepto a la causa indigenista, es un documento de archivo; las melodías de El cóndor pasa se mantienen vivas como el día del estreno. Esto ocurre cuando el arte se compone no para el momento, sino para la trascendencia y el tiempo. Desde ese 1913 han transcurrido 108 años y seguimos escuchando y deleitando El cóndor pasa. El apreciado David Machuca Chocano escribió las letras para ensamblarlas a las melodías. Desde Paul Simon & Garfunkel. (1970), pasando por Ima Súmac, Plácido Domingo, Celia Cruz, Marc Anthony, José Feliciano, Raúl García Zárate, Tania Libertad, The Girls Band y orquestas sinfónicas de Huánuco y del mundo, hasta Mito Ramos, Kesia Rivera y Gustavo Ratto. Desde 1992, en el mausoleo de la Universidad Nacional de Música Daniel Alomía Robles, descansa en paz y para siempre el célebre autor de El cóndor pasa, Himno al sol, Amanecer andino, El indio, El resurgimiento de los Andes, Illa Cori. Sobre Daniel Alomía han investigado, estudiado y publicado José Varallanos, Armando Robles Godoy, Rodolfo Holzmann Zanger, Óscar Ramírez Trujillo, Ernesto Toledo Bruckmann.    

Daniel Alomía Robles es el ciudadano huanuqueño del bicentenario. El cóndor pasa es la bandera cultural de Huánuco y del mundo. Daniel nació en Huánuco para orgullo nuestro. Aunque no se le reconozca como tal, basta con que los huanuqueños nos sintamos legítimamente representados por él y lo reconozcamos como un ícono cultural y “ciudadano huanuqueño del bicentenario”. Van a surgir decenas de melodías, composiciones musicales geniales, pero la altura, trascendencia y vigencia es inalcanzable, singular, irrepetible. El cóndor pasa (que incluye yaraví, pasacalle y cashua) es una de las melodías más perdurables y extraordinarias compuestas en el planeta. Daniel Alomía Robles dejó los estudios de medicina y se dedicó apasionadamente a la recopilación de la música tradicional, popular y prehispánica del Perú. Desde el yaraví Soy la paloma que el nido perdió, El cóndor pasa se hizo universal, imperecedero, inmortal. 

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