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Huánuco
10 agosto, 2020
Actualidad Editorial

Comentarios reales. EL PARAÍSO EXIGUO

Este año en la Feria Internacional de Libro (FIL), que se lleva a cabo en Jesús María, Lima todos los años, tuve la sana intención de asistir a la presentación de la novela de nuestro gran escritor Samuel Cardich. Lamentablemente llegué tarde a la cita por esa cuestión que ya parece un cliché en Lima, el tráfico infernal. Al llegar a la sala de exposición ‘Abraham Valdelomar’ ya se estaba presentando otro libro, persistente como me reconozco me puse a mirar en un puesto de venta de libros aledaño a la entrada y para mi alegría, vi el libro. Le pregunté al vendedor y me contestó que Samuel había ido a recorrer la Feria pero volvería porque dejó su equipaje encargado. Lo esperé y efectivamente al cabo de unos minutos llegó.
Salimos a tomar un cafecito en las afueras y conversamos amenamente de diferentes temas con preponderancia sobre sus obras literarias y de la situación en Huánuco. Para mí fue muy satisfactorio conversar con un gran literato, novelista, poeta y sobre todo gran amigo, desde que nos conocimos cuando él ejercía la Dirección de Cultura en Huánuco. No hablamos nada de su nuevo libro, por mi parte quería que fuera una sorpresa o un misterio a develar, pero al ver la carátula se agolparon a mi mente aquel autito azul que de vez en cuando veíamos circular por las calles huanuqueñas, particularmente me acordé del hijo del protagonista de la novela con quien fuimos compañeros de estudios en el Colegio Leoncio Prado y porque al dirigirnos a nuestros domicilios a las cinco de la tarde después de clases, solíamos caminar juntos, pues hacíamos la misma ruta hasta la esquina de 28 de Julio con Ayacucho.
Terminado el cafecito, nos despedimos, yo con mi libro y Samuel con su hijo que lo acompañaba. Le ofrecí un artículo en esta columna periodística pero incumplí. Hasta ahora. La misma noche empecé a leer el libro con gran avidez tendido en mi cama como suelo hacer antes de dormirme y si no fuera porque molesto a mi pareja, lo hubiera terminado de un tirón, pero supe dosificarlo y lo terminé leyendo y releyendo en una semana, como un plato exquisito que no hay que devorarlo, sino paladearlo con paciencia y con gusto a fin de hacer durar el placer. Para mí era como ordenar mis ideas al respecto y la respuesta a tantas interrogantes que me quedaron desde entonces.
Muchos de ustedes ya habrán leído la obra y otros tal vez no; para éstos les cuento que se trata de la vida y obra de un personaje real, no voy a decir el nombre a fin de no ser muy explícito, aunque el médico en cuestión fue muy popular, muy querido y muy respetado. La escena principal se mueve entre los años 1940 a 1990 calculo y está extraordinariamente narrado, con algunas fantasías del autor a fin de hacerla más amena, las novelas no son cien por ciento ciertas, tienen su halo de ficción, lo cual a veces no es comprendido por algún sector del público que dicen ‘esto no ha sido así’. Incluso algunos familiares se indignan. Pero así es la literatura.
Para terminar les digo que particularmente a los de mi época, la novela les va encantar y para los modernos, será una magnífica oportunidad de conocer este magnífico episodio. Gracias Samuel.

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