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Huánuco
10 abril, 2021

¿Cómo un huanuqueño logró ser el mejor pastelero peruano?

Es 30 de enero del 2021, el reloj marca las 5 de la tarde, Diego Chocano Martel está emocionado y nervioso frente a una cámara, del otro lado los jurados lo observan con atención. Es el primer concursante de 6 participantes. Tiene 45 min para sustentar y demostrar los puntos más resaltantes de su trabajo en un concurso nacional. Esta vez la temática es “Mi Perú”, los participantes deben hacer una maqueta de 15 cm. de diámetro.

En la parte baja de su torta se muestran la flora de Tingo María (Hortensias y Heliconias). El maíz, el ave del Pillco, unos arabescos y las Manos cruzadas de Kotosh aparecían en la parte central, finalmente una gran máscara de la Diablada puneña y un ángel vestido de blanco, empuñando una espada en la parte superior. Todos hechos en azúcar y a mano. Ese día Diego culminaría su intervención antes de los 45 min.

A la semana siguiente recibe una llamada para informarle que había clasificado, debía esperar una semana más a que el jurado decida al ganador. A mitad de semana, Diego está concentrado en sus quehaceres del trabajo, suena su celular, contesta la llamada y le informan que ganó el concurso y ahora formaba parte del equipo de la Federación Peruana de Pastelería para poder representar al Perú en Italia.

Él se presentó al concurso a inicios del 2020, pero recién en enero del 2021  le avisaron que clasificó al concurso. “Cuando no me llamaron dije tengo 29 años, de repente me faltan muchas cosas por aprender y considero que es así, no me sentí mal, dije ya habrá otra oportunidad”, recuerda Diego Chocano, el primer provinciano en ganar esta competencia.

Diego, es huanuqueño. A los 16 años inició sus estudios de Turismo Hotelería y Gastronomía en la Universidad de Huánuco, culminando con éxito a los 21 años. Edad en la que empezó a construir sus sueños en un pequeño taller, dentro de una lavandería, un lugar espacioso en el fondo de la casa de su tía.

Allí trabajó por 4 años, después decide abrir su primer local para recibir al público huanuqueño en el Jr. San Cristóbal #432 (Chocano Cake Designer). En los años posteriores paralelo a su trabajo inicia su especialización de arte en azúcar de manos de la reconocida diseñadora de tortas Mónica Muñante.

Para su especialización, Diego Chocano viajaba todos los lunes a Lima, y el martes por la noche regresaba a Huánuco. No tenía las posibilidades de quedarse en Lima. “Entre idas y venidas, culminé la especialización, luego me certifiqué como Master Sugar (maestro en el azúcar), por la Federación Peruana de Pastelería”, comenta recordando aquellos tiempos. 

Sus primeros diseños fueron los más básicos, la torta más cara que vendió en Huánuco costó 7 mil soles y le llevó 15 días de trabajo. Medía 3 m. de largo por 1,50 m.de ancho. Era un castillo inspirado en la cenicienta.

Llegar al Campeonato Mundial de Diseñadores de Pasteles, era un sueño para Diego, una aspiración a la que cada año se acercaba más. A los 21 años, en vez de pasar un fin de semana con sus amigos, prefería estudiar, especializarse y aprender nuevas cosas.

Todo su esfuerzo valió la pena, al lograr ganar este concurso y representará al Perú en el Cake Designers World Championship Host Fiera Milano, Italia. Concurso que se llevará a cabo el 22 y 23 de octubre. La temática consiste en que cada representante debe llevar la música de su país, por ello Diego Chocano junto a la federación peruana han elegido llevar el magistral Cóndor Pasa de Daniel Alomía Robles.

“Esta es una oportunidad para mostrarle al mundo lo que tenemos. Este tema es muy reconocido mundialmente. Tenemos tanto, que por dejados otros se llevan los méritos, entonces hay que reafirmar que es nuestro”, nos dice mientras nos apresuramos a probar el pastel de chocolate que ha preparado.

Para Diego Chocano nada sucede por casualidad, todo triunfo tiene su inicio en muchos sacrificios, “Yo no sabía que tenía este talento en mis manos, lo descubro durante la especialización y si nunca hubiese tomado la decisión de arriesgarme o tener las ganas de mejorar, no lo hubiese descubierto jamás”, comenta

Diego está emocionado, lleva en sus venas sangre huanuqueña, por ellas corre el arte, arte que ha llevado a la cocina. Sabe que tiene una gran responsabilidad y es la de dejar en alto el nombre del Perú. 

Por: Iraldia Loyola

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