Un juez federal estadounidense ha condenado a tres años de prisión al farmacéutico Steven Brandenburg, del estado de Wisconsin, por tratar intencionadamente de estropear cientos de vacunas contra el coronavirus, informan este miércoles 9 de junio varios medios locales. El hombre reconoció que era un escéptico de los fármacos.
El caso protagonizado por este profesional causó conmoción a comienzos de año en el inicio del programa de vacunación contra el coronavirus y cuando Estados Unidos estaba registrando un elevado número de infecciones y muertes por la pandemia.
Brandenburg, farmacéutico que ejercía en la ciudad de Grafton, retiró cientos de dosis de la vacuna Moderna de las refrigeradoras del centro médico en el que trabajaba con la intención de arruinar su efectividad, según su propia declaración de culpabilidad que firmó en enero, cuando se descubrió el suceso.
83.800 dólares en indemnización
El acusado, de 46 años, fue sentenciado el martes 8 de junio a 36 meses de prisión seguidos de tres años de libertad condicional. También se le ordenó pagar aproximadamente unos 83.800 dólares de indemnización al hospital afectado, del grupo Advocate Aurora Health.
Brandenburg llegó a reconocer que es un escéptico de las vacunas, de acuerdo con su declaración de culpabilidad.
Además, tenía dudas específicamente sobre la vacuna fabricada por la farmacéutica Moderna.
El profesional trabajaba de noche y durante una serie de turnos dejó las vacunas durante horas a temperatura ambiente.
Cincuenta y siete pacientes recibieron inyecciones de la vacuna que Brandenburg intentó sabotear, antes de que los funcionarios descubrieran sus acciones e intervinieran.
Los empleados de Aurora Medical sostuvieron durante el proceso que se creía que esas dosis de la vacuna eran completamente efectivas.
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