Editorial. El comercio informal

Las estrechas calles de la ciudad de Huánuco, especialmente las que circundan al mercado Modelo, en vísperas de las fiestas de Navidad se terminan llenando de vendedores ambulantes. Es un hecho que viene sucediendo por muchos años y que a pesar de las promesas de los alcaldes de turno, de evitar la presencia de vendedores informales, esto termina solo en palabras vacías.

Entendemos que todos tenemos que trabajar, que hay que llevar algo para que la familia pueda sobrevivir, eso está claro. El problema no solo es el desorden, el caos vehicular y la delincuencia que eso acarrea, sino ahora también, un foco de contagio para el coronavirus.

Haciendo un poco de historia, 15 años atrás el exalcalde Eduardo Mirabal se las ingenió para erradicar el comercio ambulatorio y poner orden a las calles. Sin embargo, después, con la gestión de Jesús Giles y Cléver Zevallos, que se caracterizó por su gran populismo, el comercio informal regresó con más fuerza, secuestrando veredas y calles de la ciudad.

Por su parte, el alcalde José Luis Villavicencio, ha informado nuevamente su intención de erradicar el comercio informal, utilizando a la policía y al serenazgo. La comuna realiza una campaña de difusión con la intención de sensibilizar a las personas. Lo cierto es que una campaña de sensibilización efectiva debería durar por lo menos el tiempo que le queda de gestión. No podemos asumir que una campaña breve de algunos días, pueda influenciar de alguna manera en un cambio de comportamiento.

La ciudad necesita una campaña de concientización y educación constante de tal manera que la población conozca y sobre todo entienda las consecuencias de la informalidad para la economía y los beneficios de ser formal.

Ya lo dijimos en esta columna antes, las instituciones públicas tienen que motivar a los empresarios a formalizarse, en base a incentivos y beneficios. Con la formalización ganaríamos todos.