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Huánuco
20 septiembre, 2020
Actualidad Editorial

EDITORIAL. Nuestras iglesias en abandono

Nuestra ciudad colonial, con mucha historia y con tradicionales celebraciones religiosas que se realizan todos los días y especialmente durante la Semana Santa y los meses diciembre y enero por las fiestas de Navidad y nacimiento del Niño Dios y Año Nuevo, recibió un gran susto justo el día de Jueves Santo.

El cielo raso de la Iglesia Cristo Rey se precipitó sorpresivamente sobre los feligreses que visitaban el templo en acto de oración. Según algunas versiones del público, esa parte del cielo raso presentaba un hueco muy visible. Por su antigüedad, por las lluvias y por falta de prevención, se había debilitado y en cualquier momento podría venirse abajo, como ocurrió ese día.

Es lamentable ver el abandono y falta de sensibilidad de todos los fieles suceda en una iglesia tan emblemática para Huánuco y que, además, es parte de uno de los colegios católicos privados más representativos del departamento: el San Luis Gonzaga.

Nuestros templos son parte esencial de nuestra cultura y una de las tradiciones más importantes del departamento; no es posible que se estén cayendo. Hace cinco años, cayó la antigua torre de la parroquia de San Cristóbal, dejando las paredes de su iglesia dañadas. Asimismo, el templo de La Merced se encuentra muy debilitado y como medida de prevención se encuentra apuntalada con palos la torre que da al Mercado Viejo, para evitar que se desplome. ¿Hasta cuándo será esto? ¿Esperamos que suceda una desgracia, para recién tomar acción señores autoridades? ¿Qué pasó con el rol de Defensa Civil, la Dirección Desconcentrada de Cultura y de la misma Iglesia, cuyo representante es el Obispado?

El Papa Francisco exigió a las diócesis, “que la Iglesia salga a la calle; quiero que nos defendamos de todo lo que sea mundanidad, de lo que sea instalación, de lo que sea comodidad, de lo que sea clericalismo, de lo que sea estar encerrados en nosotros mismos, las parroquias, los colegios, las instituciones son para salir, sino salen se convierten en una ONG”.

Tristemente, en Huánuco la Iglesia vive en una cúpula muy aparte del pueblo. Se prefiere derribar áreas destinadas a compartir de los jóvenes y al catolicismo, para construir modernas tiendas para rentarlos a altos alquileres. La ciudadanía se pregunta, ¿A dónde van esos recursos económicos? Definitivamente no van a las iglesias para su mantenimiento.