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Huánuco
17 enero, 2021
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Opinión

EL NEOTRIBUTO “INDIGENA” QUE PAGAREMOS LOS PERUANOS EN EL BICENTENARIO

Escrito por: Denesy Palacios Jimenez

Iniciamos el Bicentenario y lo primero que se aprueba es la intervención de Sunat, porque todas las entidades del Sistema Financiero estarán obligadas, a partir de este mes, a otorgar mensualmente a la Superintendencia Nacional de Aduanas y de administración tributaria (SUNAT) la información de todas las cuentas  bancarias que tengan un saldo superior a diez mil soles. Es decir los datos que deberán enviar son la identificación del titular de la cuenta con su nombre, documento de identidad, Ruc o NIT y domicilio. Es decir el secreto bancario ya no existe, sin embargo aquello está contra nuestra constitución.

Para justificar esta norma que se basa en un DS y que tiene su origen en un DL desde 2018, la Sunat indica que lo que se busca es reducir la evasión tributaria que hay en el país; sin embargo, no va a significar que se acrecentará el número de tributarios, sino que aquellos que están dentro de la economía formal y que el pequeño grupo de peruanos que cumplen con las condiciones que demande esta formalidad y sobre el cual reposa la gran carga tributaria se ve seriamente amenazada ya no basta solo con las acciones automáticas que hace Sentinel o Enfocor, que si tienes una deuda al Banco, automáticamente reportan, y muchas veces proceden hasta a los embargos.

Sin embargo nadie observa, los bajos intereses o cero intereses que los bancos proporcionan por tus ahorros y los altos intereses que cobran en las tarjetas de crédito, o en los préstamos. Es decir los peruanos estamos cada vez más ahorcados, los únicos que quedan liberados son las empresas extranjeras, para muestra tenemos las deudas de la telefónica, de Latam, entre otros, somos el país donde los peruanos no somos dueños de nada; tan igual que al inicio de la República donde nuestros indígenas tenían que pagar tributo hasta el gobierno de Ramón Castilla que lo abolió. Conforme indica un tributarista (David Bravo), además es parte del esfuerzo que está haciendo el Estado para poder ser parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos”. Pero si nos damos el lujo de no cobrar las deudas que tienen al Estado, por ejemplo nuestros expresidentes, denunciados políticos por corrupción, ¿qué tipo de enmienda es esta?.

En medio de la inseguridad que vivimos, puesto que es lo que ha crecido a pasos agigantados, van a incrementarse más los extorsionadores, que cada vez se las ingenian más para piratear nuestra información personal, quien garantiza que los mismos trabajadores sean los que empiezan a montar nuevas organizaciones criminales, que permitan tener a la población en jaque, por tener más de 10 mil soles ahorrados, por lo tanto esta medida debe ser rechazada y espero que el Tribunal constitucional tome una postura firme frente a este tipo de arbitrariedades que no solo constituye un abuso de autoridad, sino que pone en riesgo a la poca población que cumplen con la economía formal. El resultado será que la gente prefiera guardar su dinero como lo hacía antes, debajo del colchón y la economía informal se incremente.

Pese  a que digan que no es una herramienta recaudadora sino de información, el peligro acecha porque esa información puede ir a parar en gente de mal vivir, entonces quien cuida a los ciudadanos peruanos? Estamos viendo el incremento de asaltos, extorsionadores y ahora se han sumado los extranjeros y la crisis económica que arrecia producto de la emergencia sanitaria con el coronavirus, esta es una de las medidas más arbitrarias en el peor momento; no olvidemos que ya se tenía la tasa de impuesto a las Transacciones Financieras (ITF), pues dinero que entra o sale tributa, lo cual quiere decir que la administración Tributaria tiene como hacer un seguimiento a los ingresos y salidas de dinero.

En otras palabras, hay un dicho que dice: se le quiere sacar más sangre al muerto, que pésima medida para iniciar el Bicentenario con más o de lo mismo o peor, hasta cuando los peruanos soportaremos tantos atropellos en nuestra propia patria, por nuestros propios legisladores.