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Huánuco
8 agosto, 2022

En el Perú el más corrupto de Latinoamérica

Es increíble, pero con la pandemia la corrupción se ha incrementado en el país. 

Antes de la pandemia, la Contraloría de la República estimó que por cada 1000 millones de soles de presupuesto, un promedio de 100 a 150 millones de soles terminaba en los bolsillos de los funcionarios. 

Imagínese usted la cantidad de dinero que le roban al país año tras año. Sin embargo, uno pensaría que debido a la crisis de la COVID, por humanismo y considerando lo sensible y delicado de la situación, el nivel de corrupción iba a disminuir. 

Sin embargo, no fue razón válida para que algunos personajes dejen de robar. Peor aún, el robo aumentó con el incremento de los presupuestos por emergencia, por lo tanto, las “comisiones” no han dejado de llegar a los bolsillos de los corruptos.

Antes de la pandemia, la gran mayoría de ciudadanos de a pie desconocían el verdadero impacto de la corrupción en el Estado. 

Cuando empezaron a escasear las medicinas, el oxígeno y cuando algunos funcionarios cobraban por la atención en los hospitales, muchos ciudadanos realmente empezaron a entender lo dañino que es la corrupción para nuestro Perú.  

En Huánuco, miles de personas perecieron por falta de atención médica y falta de oxígeno durante la pandemia. 

Penosamente fue un patrón que se repitió en muchas otras regiones del país, debido a la corrupción e incapacidad de las autoridades.

Como sabemos, ahora nuestro país, sumado a la pandemia, enfrentará también una hambruna. 

En enero de este año, los especialistas comunicaron a las autoridades competentes la crisis que se venía y que teníamos que estar preparados. Sin embargo, no se hizo nada en su momento. Hace poco el Gobierno quiso comprar 75 mil toneladas de fertilizantes.

Sin embargo, los altos funcionarios del Midagri pedían nada más y nada menos que ocho millones de dólares de coima, según los medios de comunicación.   

Este gobierno con tanta palabrería dijo que iba a cambiar el Perú, que iba sancionar la corrupción, pero está sucediendo todo lo contrario, ha ingresado al círculo de corrupción y a gran escala. O sea el robar sin asco como se dice en el argot popular.

Parece que piensan que el Perú es un chacra, pero también en cualquier momento la población exigirá justicia a través de la protesta, la toma de calles y plazas.

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