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Huánuco
2 julio, 2022

Encerró al pueblo

Como sabemos, el presidente “lápiz” Pedro Castillo, según informó él y sus ministros, tenían información de inteligencia que personas de mal vivir iban a saquear Lima, justo aprovechando los paros y las protestas. La noche del lunes lanza un mensaje a la Nación diciendo que había toque de queda y que se estaba emitiendo un decreto de inamovilidad en Lima y Callao.

Para empezar, con lo tarde que hizo su mensaje a la nación y seguro que dicha medida salió improvisadamente, nunca se llegó a publicarse en el diario Oficial El Peruano. Y toda norma tiene que cumplir los requisitos de Ley, en este caso, publicarse en el diario oficial. Como supuestamente, la medida era de 24 horas, ya no tenía sentido publicarla al día siguiente.

Esta gran estupidez del presidente de gabinete de ministros, de encerrar a más de 10 millones de peruanos en sus viviendas, le costó al país más de 1000 millones de soles. Pero, sobre todo, fue la mayor burla y medida más improvisada que se les ha hecho a los ciudadanos de este país.

No se puede tomar a la ligera una decisión de esta magnitud, mucho más cuando va a afectar a la tercera parte de la población nacional.

Para colmo, solicitó ir al Congreso de la República, para decir que “volteemos la página”, que no pasó nada acá… encima, después de hablar sandeces, salió corriendo del congreso con el cuento de que iba a derogar la medida de toque de queda, mintiendo nuevamente al país y al congreso.

Si bien es cierto que el comportamiento del congreso no es el mejor, pero en temas tan delicados como este, donde la población está alterada, indignada y cansada de que no se le brinde soluciones, lo menos que pudo hacer Castillo fue quedarse en esa reunión en el congreso, con sus ministros y buscar alternativas de solución. Pero, como siempre, solo salió corriendo, desconociendo su responsabilidad como presidente de la República. Vergonzoso y lamentable.

Únicamente ha demostrado ser una persona totalmente informal y sin honorabilidad. No respeta usted al país, ni a su familia, ni a su persona.

Por el bien del país, póngase los pantalones y renuncie y deje de hacerle más daño al país.

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