En el marco del taller de incidencia multisectorial sobre violencia familiar efectuado ayer en el salón San Sebastián de la Municipalidad de Huánuco, se reveló que es fundamental para afrontar esta problemática, la activa participación de las municipalidades, acorde a las políticas nacionales y a las normas vigentes.
Si bien los participantes reconocieron que mejoró la participación de las municipalidades en las actividades concernientes a la violencia familiar se concluyó que aún falta su presencia y liderazgo para hacer frente a este grave problema social.
Hace varios años, el Ministerio de Economía y Finanzas ofrece recursos económicos a las municipalidades para que asuman el desafío de generar políticas contra la violencia familiar, pero en la práctica se nota que no asumen responsabilidades como asignar presupuestos, contratar personal especializado y disponer la logística para la prevención y promoción en todos los espacios sociales y geográficos, sobre la necesidad de la convivencia familiar armoniosa, pacífica y de cordialidad como elementos fundamentales de toda sociedad.
Sinceramiento de cifras
Explicó que los avances se notan con el sinceramiento de las cifras de violencia familiar, que evidencian la cantidad de casos que se presentan, los que anteriormente no se conocían. Aclaró que la cantidad de casos no implica necesariamente un aumento, sino que gracias a la mejora de las políticas nacionales que permiten la instalación de los centros de Emergencia Mujer en las provincias se da acceso a las mujeres para que hagan conocer sus casos y formulen sus denuncias.
Recordó que las cifras publicadas en el Endes 2017 revelan que en Huánuco el 66 % de las mujeres ha sufrido violencia de algún tipo, lo que evidencia que esta problemática debería ser priorizada en las políticas regionales y las municipales con el fortalecimiento de las Demuna, con la finalidad de entender que falta mucho por hacer, a pesar de los avances en los últimos años. Efectuó un llamado a la sociedad huanuqueña a tomar en cuenta y priorizar porque la violencia familiar evidencia las brechas sociales que son necesarias atender y no dejar de lado, porque intentar evitar el problema traerá consecuencias más dolorosas para la sociedad, principalmente a las mujeres y los hijos.




