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Huánuco
1 octubre, 2022

HOMENAJE A LA UNHEVAL EN SU ANIVERSARIO

   Por Denesy Palacios Jiménez

Han transcurrido unos cuantos años desde que un 21 de febrero de 1964, un grupo de ilustres huanuqueños, asumiendo el clamor popular crearon la Universidad Nacional Hermilio Valdizán, que hasta entonces había funcionado como sede de la Universidad Nacional del Centro.

Por supuesto, había que ponerle el nombre de uno de los huanuqueños, que nos honra, no solo por ser el padre de la psiquiatría peruana, sino que vino de los estudios que había hecho en Europa, y enarboló la bandera del positivismo, enfoque que surgía con mucha fuerza en aquella época, y es que Hermilio Valdizán, tuvo una vida productiva recogiendo las noticias del día como periodista, y de esta manera se hizo escritor para terminar su brillante existencia como historiador y médico-psiquiatra, donde sobresalió como hombre de ciencia, como humanista, como maestro y se convirtió en un símbolo del Perú.

 Hoy, vemos con mucha preocupación que el humanismo que encarna Valdizán, ha sido postergado especialmente en lo educativo, en lo político, en el compromiso social que adquirimos los profesionales, para corroborar el desarrollo de los pueblos, en el trato igualitario hacia nuestros semejantes.

 Pues nunca antes habíamos visto, en ningún tiempo de la historia tan evidente la crisis y el deterioro de la educación mundial ¡Nunca, en ningún tiempo de la historia conocida, la humanidad se halló en tan grave peligro de hundirse! ¡Nunca, como hoy, es más necesaria y más difícil la formación de una élite del pensamiento! No encuentro otras palabras para expresar mi verdadero pavor ante el creciente abandono de los valores y la pérdida del humanismo, crepúsculo gris e informe que afecta no sólo este o aquel país, sino a todo el mundo llamado civilizado. Conforme lo dice Gustavo Flores Quelopana (Miembro de la sociedad peruana de Filosofía).

La Universidad desde sus orígenes sirvió para formar la gente que asumiría los gobiernos, claro que en esa época era para reforzar el sistema colonial, pero ahora tiene una responsabilidad gravitante, para responder las demandas políticas, sociales, económicas, educativas, que requiere nuestra sociedad peruana, en su compromiso de formar hombres y mujeres que profesionalmente contribuyan con el desarrollo de la región y del país, porque al igual que la sociedad se ha dejado absorber por el flagelo más grande que la epidemia que nos ataca al mundo entero, cuál es la corrupción, donde me trae a colación lo de Jorge Basadre, en su último libro titulado “Sultanismo, corrupción y dependencia en el Perú republicano”; Carlos Milla Batres trata este tema post mortem. En su enfoque, el historiador emplea dos conceptos explícitamente tomados de Max Weber.  Basadre sostiene que el Estado peruano independiente continuó siendo patrimonialista, como lo había sido el antiguo imperio español. Esto significa que el Estado es regido a través de dones del gobernante y no por leyes válidas para todos. Aunque se mantenga la ficción de la existencia de leyes, porque en la práctica las reglas valen solamente para los comunes, mientras que los privilegiados reciben sustanciosas ventajas. De ahí el dicho, “para mis amigos todo, para mis enemigos la ley”. 

Hermilio Valdizán nos inspira a retomar el camino que hemos perdido, con la pérdida de tantos compañeros de trabajo, colegas y alumnos, debemos reflexionar sobre lo que estamos haciendo, los gobiernos que tenemos son reflejo de la sociedad decadente imperante, escojamos los mejores cuadros de docentes para que nos gobiernen no aquellos que nos prometen el oro y el moro, Huánuco y el Perú entero exigen calidad en la educación, y reforzando sistemas decadentes solo nos permite alejarnos de tal calidad, quiero terminar con esa frase tan hermosa de nuestro padre Valdizán: “la labor del médico no termina con la palabra escrita en una receta. La sociedad tiene el derecho de exigir al médico algo más que una receta. Algo más, inclusive, que una palabra de consuelo: tiene el derecho de exigirle la defensa de su salud y de su vida“. Y eso es aplicable a todos los profesionales valdizanos nuestra responsabilidad está en la defensa de la vida y bienestar para todos

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