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Huánuco
28 septiembre, 2020
Editorial

Las vías de comunicación

Las carreteras de nuestra región son una vergüenza y son el reflejo y producto de la formación que tenemos. En la mayoría de los casos, las aceptamos con indiferencia y pocos son los personas que protestan, aunque sus palabras no son escuchadas, porque las autoridades eligieron volverse sordas.
Gestión tras gestión se ha prometido carreteras, puentes, colegios, etc., sin embargo, solo una pequeña parte de estas promesas se han cumplido, especialmente la de los colegios. Uno puede apreciar impresionantes infraestructuras de colegios nuevos en la sierra, pero llama mucho la atención el criterio aplicado, ya que un gran porcentaje de esos elefantes blancos están vacíos por la falta de niños en la zona. Historia aparte, son las carreteras en nuestra región, ya que para asfaltar una como la Vía Colectora toma varios años y muchas gestiones.
Nuestra condición de país del tercer mundo, como lo demuestran los signos de pobreza, desnutrición, analfabetismo, son las condiciones que los políticos aprovechan para engañar y buscar ser elegidos como alcaldes o gobernadores regionales.
La población está cansada de tanta incompetencia y corrupción de las autoridades; pero, por otro lado, parece que seguimos votando y eligiendo a la misma gente que hace poco por el bienestar del pueblo y mucho por el de su bolsillo.
Como sabemos, en nuestro medio ninguna carretera es buena, ni la Carretera Central por donde circulan diariamente más de 40 mil vehículos entre pesados, transporte público y livianos. Las carreteras hacia las provincias son trochas estrechas y peligrosas, como por ejemplo la carretera Panao-Chaglla, que no tiene mantenimiento, pese a que hay una empresa a la que se le entregó S/198 millones. De haber continuado las lluvias, los pueblos de esa ruta habrían quedado aislados. La carretera a La Unión seguirá la misma suerte de tener autoridades que no se preocupan por controlar la calidad de las obras.