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6 julio, 2022

Los niños pequeños necesitan vacunarse contra la COVID-19

Escrito por: Leana S. Wen

Los asesores de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) marcaron un hito en la pandemia de la COVID-19 el 26 de octubre, cuando recomendaron la autorización de la vacuna Pfizer/BioNTech para niños de cinco a 11 años. Tener a millones de estadounidenses más elegibles para la vacunación podría influir en el curso de la pandemia y reducir las tasas de infección comunitaria. Sin embargo, creo que el resultado más importante será que las niñas y niños pequeños finalmente estarán protegidos de la enfermedad, la discapacidad y la muerte.

Los datos presentados en la reunión refutan la falsa narrativa generalizada de que los niños pequeños no son afectados por el coronavirus. Desde el comienzo de la pandemia, al menos 1.8 millones de niños entre cinco y 11 años han sido diagnosticados con COVID-19. Los niños en este rango de edad constituyen en la actualidad más de una de cada 10 nuevas infecciones. Más de 8,600 niños han sido hospitalizados, y uno de cada tres hospitalizaciones requirió de cuidados intensivos. Trágicamente, 143 niñas y niños pequeños han muerto.

Si bien muchos de los niños que padecen enfermedades graves tienen condiciones médicas subyacentes, como obesidad o asma, casi un tercio de las hospitalizaciones se produjeron entre niños que por lo demás estaban sanos. Los más pequeños parecen ser más susceptibles al síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico, una afección grave que ocurre varias semanas después de la infección por la COVID-19, que afecta a múltiples sistemas de órganos y puede causar efectos a largo plazo.

El hecho de que los adultos tiendan a enfermarse mucho más que los niños no significa que la COVID-19 en los niños sea benigno. De hecho, un análisis de la Kaiser Family Foundation reveló que durante agosto y septiembre la COVID-19 fue la sexta causa principal de muerte entre niños de cinco a 15 años.

Imaginemos una enfermedad que solo afecta a los niños pequeños. Imaginemos que miles de niños previamente sanos hayan sido afectados, que más de 100 han muerto y que muchos más están viviendo con consecuencias a largo plazo. ¿No sería acaso una prioridad absoluta desarrollar una vacuna para proteger a nuestros niños de esta enfermedad?

La vacuna Pfizer parece hacer exactamente eso. Su estudio en más de 2250 niños entre cinco y 11 años encontró que una dosis de 10 microgramos (en comparación con los 30 microgramos que se le administran a los niños de 12 años en adelante) produce una fuerte respuesta de anticuerpos, incluso contra la variante Delta. Tiene una efectividad mayor a 90% en la prevención de la enfermedad. Los efectos secundarios son similares a los de los grupos de mayor edad, y los síntomas comunes son dolor de brazo, fatiga y fiebre.

Extender la vacunación a este grupo de edad más joven tiene el beneficio adicional de ayudar a la comunidad. Los niños pueden transmitir (y lo hacen) la COVID-19 en la escuela y en el hogar, por lo que vacunar a millones de niños puede ayudar a reducir la carga general del coronavirus. Pero la razón principal para autorizar las vacunas para los niños pequeños no es la de proteger de forma altruista a otras personas vulnerables, sino proteger a los propios niños. Es darle a los padres la tranquilidad de poder regresar a la oficina y viajar sin la preocupación constante de que van a traerle el coronavirus a sus hijos o hijas. Es reducir los días escolares perdidos, ya que los protocolos actuales de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) establecen que las personas vacunadas no necesitan entrar en cuarentena si se exponen al COVID-19.

Además, vacunar a los niños más pequeños les dará la libertad que habían perdido. Una vez que los niños estén vacunados, los deportes y actividades después de clases podrán reanudarse de forma segura. Las actividades donde todos los niños estén vacunados probablemente podrán prescindir de los cubrebocas, lo que les dará a los niños una capa adicional de normalidad.

Nuestros hijos o hijas ya han sufrido demasiado por la COVID-19. Tener la vacuna disponible para quienes están en edad escolar protegerá su salud y les permitirá regresar a sus vidas prepandémicas. Espero que la FDA y los CDC actúen rápidamente para que esto suceda.

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