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Huánuco
30 septiembre, 2020
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Local / Regional

Madres exigen destitución de directora de I. E. n.º 013

Indignadas madres de familia de la I. E. I n.º 013, ubicada en el frontis de la planta de Electrocentro, protestaron ayer en la UGEL Huánuco exigiendo la destitución o el cambio inmediato de la directora Judith Ramírez Rosales, a quien acusan de cometer una serie de irregularidades desde que asumió el cargo en 2015. Además, responsabilizan de una presunta complicidad a los funcionarios de la UGEL que no la sancionan a pesar de las múltiples denuncias.
Las quejas que presentaron ayer fueron: cobros indebidos para la preparación de desayunos escolares en los cuales se habrían utilizado productos de Qali Warma, entrega de alimentos en mal estado a menores de 3 a 5 años, exigencia de pagos por matrícula que en algunos casos superaba los 90 soles y el condicionamiento para firmar actas, entre otros.
Flor María Lorenzo Jara, exintegrante de la Apafa, dijo que renunció a su cargo porque la directora actúa de manera autoritaria y prepotente. Refiere que los niños, cuyas madres se oponen a su labor, son discriminados porque en sus aulas no designan a docentes practicantes. Además, acusó que recibe constantes amenazas de muerte y presentó su denuncia ante la Prefectura. “Yo no tengo problemas con nadie. Sin embargo, después de cuestionar las irregularidades en el jardín, empecé a recibir amenazas de muerte por las redes sociales y el WhatsApp, donde también amenazan a mi hijo”, declaró.
“Tanta plata nos sacó por Apafa y a nuestros hijos los mandó a una aula cerca del río, donde no hay agua ni luz y no tienen baños”, reclamaron. Las madres acusaron también que la directora pretende retirar de la I. E. a las docentes Clara Samanes Solís y Carmen Medina Valerio. “No tenemos inconvenientes con las profesoras porque enseñan muy bien. La denunciada es la directora y no entendemos el favoritismo que muestra la UGEL”, declararon las madres Yeni Carhuaricra Vílchez, Mari Rafael Pulido, Mery Jaimes Garay, Milagros Vilca Medina.
Finalmente, entre lágrimas, Mileydi Soto dijo: “La directora me votó del jardín como a un perro y no me deja vender. Soy padre y madre de mis hijos, incluso, me estaba cobrando un sol para dejarme vender golosinas. Me sacó porque estaba a favor de las profesoras”, concluyó.