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Huánuco
25 julio, 2021

La manta Blanca ultra fina, tradición ancestral preservada por mujeres

Por la mañana antes de que salga el sol, partimos de Huánuco hacia Tambogán. Por carretera afirmada viajamos 45 minutos en auto, vamos en busca de doña Lucía Agapito. Como todos los que ahora nos leen, quisimos conocer de cerca el ímpetu con el que trabaja y transmite sus conocimientos para mantener viva una tradición ancestral textilera, que se caracteriza por sus extraordinarios tejidos hechos a mano con extrema fineza.

El arte textil en el Perú constituye una tradición de larga data. Ya en los albores de la civilización, cuando los antiguos peruanos empezaron a dominar el uso del algodón y las fibras, se realizaron tejidos de gran calidad. Algunas de las técnicas de las culturas precolombinas fueron asumidas por la cultura Inca, y así fue heredándose a las nuevas generaciones.

En nuestro departamento, la práctica de esta tradición textil y sus técnicas ancestrales aún permanecen intactas en los distritos de Panao, Umari, Molino y Chaglla, en la provincia de Pachitea y en el distrito de Churubamba, en la provincia de Huánuco. Estas prácticas están tan arraigadas en sus habitantes, que es natural ver a las mujeres tejiendo o hilando en cualquier hora del día.

A nuestra llegada al centro poblado de Tambogán (Churubamba), Lucia Agapito nos recibe en su casa, después de degustar un delicioso caldo verde en el desayuno, junto a algunas de sus socias vamos a conocer el centro de labores, donde las diestras manos de 25 tejedoras huanuqueñas revitalizan la manta Blanca ultra fina(Llanu Jaku) tejida en algodón o lana de oveja.

“Nosotras trasquilamos las ovejas que criamos en la comunidad, lavamos la lana, una vez seca la escarminamos y pasamos a hilar, el hilado es diferente para esta manta, la puchka es pequeña ya que el hilo deber ser extremadamente delgado, una vez hilado, urdimos y pasamos a tejer al telar de cintura o kallwa”, explica Lucia.

Si para usted el hilo común de coser es delgado, sorpréndase al saber que las mantas ultrafinas pasan por un anillo. Su fineza es tal que puede caber en el bolsillo trasero del pantalón o en el bolsillo pequeño de una cartera. Por lo que resulta fácil su traslado.

El proceso para obtener la manta fina puede tomar dos meses, ya que por su finura requiere de mucha paciencia. La manta blanca es un tejido llano balanceado de algodón o lana de oveja. Una vez terminada la manta en el telar, se procede al ribeteado denominado saksa, una pequeña cinta tejida con aguja y tres hilos, el cual se adhiere en el contorno de la manta.

El telar de cintura o kallwa es fabricado íntegramente por las mujeres tejedoras, es un sistema mecánico de origen precolombino creado en el periodo entre 2000 y 1400 a. C., con el cual el Perú antiguo alcanzó gran desarrollo textil. Por lo general son las mujeres quienes se dedican al trabajo textil, sin embargo, se conoce que en décadas anteriores los varones también dedicaban tiempo al tejido fabricando sus ponchos, cushmas (camisa) y pantalones.

Debido a sus características, el tejido de esta manta se puede lograr únicamente con la kallwa, esta tiene diferentes usos, a modo de tocado en la cabeza y sobre el pecho, la espalda y las caderas. Usos que vienen desde tiempos prehispánicos. Una de las funciones costumbristas que actualmente pervive en Tambogán, es el arrebato de la Jaku a la mujer soltera por parte del varón para iniciar un noviazgo. Si este es del agrado de la mujer, ella se acercará al pretendiente para recoger su manta e iniciar el idilio, si el pretendiente no es de su agrado, la dama mandará a un familiar a recuperarla. La manta blanca es usada por el varón, como faja para sujetar el tijqra kalzón (pantalón) y se la denomina hakuwachka.

En el taller, las anfitrionas nos muestran sus trabajos, que en su totalidad están hechos de productos 100% naturales. Mientras sus socias demuestran su destreza en el tejido, Lucia reflexiona sobre la importancia de cultivar esta tradición, “Dejar de hacerlo significaría perderlo todo. Ya no tendríamos con que cargar a nuestros hijos, el bulto, no tendríamos que vestir, con que abrigarnos del frío, etc.”, comenta. Cosas que parecen simples, pero que en realidad son parte esencial de su identidad.

En tiempos difíciles como los que vivimos, el logro más importante que han podido alcanzar estas mujeres, no solo es el primer premio en el XXXIX ARTE MICHELL, considerado uno de los mejores concursos de arte en el Perú. Si no también la preservación y conservación de estas técnicas ancestrales, una vez más han demostrado su férrea resistencia al inexorable paso del tiempo en el que todo se olvida, se consume y desaparece.

Dato: en el 2017 el Ministerio de Cultura del Perú declaró Patrimonio Cultural de la Nación a los Conocimientos y prácticas relacionadas al tejido y uso de la Manta blanca en las provincias de Huánuco y Pachitea.

Por: Iraldia Loyola

 

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