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Huánuco
2 julio, 2022

MITO RAMOS A BUEN RECAUDO

Por Arlindo Luciano Guillermo

Cuando supimos que Mito Ramos había ingresado a UCI, con pronóstico reservado de los médicos, se nos pusieron los pelos de punta. Pensamos que algo infausto podría suceder. Yo acepto la tiranía del destino, pero me sublevo contra la injusticia. Luego de largos días de batalla diaria, sin tregua, sin recular, sin dejar por un momento la fe en la vida, salió victorioso y sonriendo. Hoy, se recupera progresivamente en casa junto a su esposa Paola Reynaga Martínez, sus hijos y esa familia Ramos García que lo quiere como el más preciado diamante. Ahora respiramos tranquilos, solo esperamos la recuperación total de la salud y otra vez Mito Ramos en el escenario para cantar a su pueblo, a su público que lo admira y quiere. Mito Ramos es un artista y cantautor de música popular y latinoamericana (Mentiras, Volveré, Hoy me han hablado de ti, La vida, la vida o Adiós, amor), pero también canta, con gran entusiasmo, compromiso e identidad, la música tradicional huanuqueña. Ahí están en su haber Cuando salí de mi tierra, Linda huanuqueña, Yo soy un Pillco Mozo o Carnaval huanuqueño; o canciones de otros como Sobreviviendo (Víctor Heredia), Cómo estará la casa (David Dalí), Solo por ti (Pelo D‘Ambrosio), Huánuco sabor del Edén (Jaime Valentín), Ausencia (Ruco Vargas).    

 Mito Ramos es un cantante popular porque tiene el aprecio de la gente sin distinción de credo, posición social y política o solvencia económica. Un artista del pueblo canta al pueblo, no a las clases sociales; canta para la hermandad y la fraternidad. Los deseos de pronta mejoría se contaban por miles. A nadie le ha sido indiferente, durante esos días de angustia y vigilia, la salud de Mito Ramos. Eso se logra porque hay empatía, conexión con el público. Mito Ramos se recupera. Es un cantante muy querido y apreciado en Huánuco y el Perú. Para un “soldado guerrero” cualquier adversidad o pisar la línea de fuego es una anécdota, una eventual circunstancia, un ir y venir de la vida de lo que ya vivió y está por llegar. Mito Ramos es un Soldado Guerrero, como ese Leoncio Prado a quien cantó, que ha demostrado in situ que está hecho de roble, de acero, de fibra, de roca. Solo así pudo salir airoso y victorioso de UCI. 

 En esas adversas circunstancias, donde la vida juega póker con Átropos, aflora la solidaridad, la gratitud y el aprecio, así como virtudes y actitudes positivas (para ver la paja en el ojo ajeno no hay tiempo ni receso) que ha ido mostrando Mito cotidianamente. Repetíamos en coro pindárico los versos de César Vallejo: “Entonces todos los hombres de la tierra  /  le rodearon; les vio (Mito Ramos) triste, emocionado;  /  incorporóse lentamente,  /  abrazó al primer hombre; echóse a andar…”. Algunos comportamientos éticos encomiables se escuchaban y leían en los comentarios de Facebook: pasión por la música, vocación de servicio, humildad e inmensa generosidad; ni qué decir de su voz, sin parangón, que no necesita micrófono para ser fuerte y vigorosa. Eso pinta de cuerpo entero a Mito Ramos. Paola decía que él a nadie le negaba un favor, un saludo, un autógrafo; no sabía decir no. Siempre lo hacía con agrado y desprendimiento. El público le retribuía con gratitud. Luego de estar acuartelado por largos meses por el Coiv-19, con la vacuna cumplida, empezó a viajar para cantar, hacer lo que más le gusta en este mundo, y hacer alegrar a la gente que es el deber de los artistas. Mito Ramos, en el momento de mayor mortandad, angustia colectiva y pánico devastador por el coronavirus, hizo una declaración de principios, válida en cualquier parte del planeta. “El mundo celebraba el 1 de enero la llegada del 2020. Nadie imaginaba que aparecería una gran tragedia. Desde entonces hemos visto, con mucho dolor, la partida de amigos y familiares que se fueron en la más absoluta soledad, en medio del terror y el abandono, sin nadie que los consuele. Se fueron en la total indiferencia, sus lamentos no fueron escuchados. Partieron en medio de esta guerra que no sabemos cuándo terminará. A ellos sincero homenaje, recuerdo y oración. Esta tragedia a los músicos también golpeó y alejó de los escenarios; no sabemos cuándo volveremos. Nos alejó de la gente con quienes trabajábamos en los shows, nos alejó de nuestra razón de ser: el público a quién tanto amamos, por quienes hacemos nuestros mayores esfuerzos. Amigos de nuestro canto, queremos decirles que los extrañamos mucho, todavía debemos guardar las medidas de seguridad, pero confiamos en un Dios amoroso. Hoy queremos decirles que, a pesar del dolor, decidimos darnos un tiempo para abrazarlos con nuestro canto. Las aguas comienzan a calmarse, rogamos a Dios que no llegue la segunda ola, queremos decirles que nunca nos fuimos, que siempre estuvimos esperándolos, que estamos aquí con una sonrisa en los labios y una canción en el corazón. ¡Hoy volvimos por ustedes!” (Adaptación. https://www.youtube.com/watch?v=rCqXpmiM9FE).

El susto afortunadamente ya pasó como el aguacero de octubre que cae en la ciudad. Mito se recupera. Un poco de paciencia y lo tendremos otra vez con su guitarra inseparable, frente a un micrófono, junto a su banda de músicos, en el escenario, con luces, aclamación, coro de voces, aplausos. Mito Ramos es del pueblo, un Soldado Guerrero que ha dado lección de lucha infatigable, convocatoria multitudinaria por el talento musical, la actitud asertiva y ganas infinitas de vivir para él mismo, la familia, el prójimo y el público. Hay Mito Ramos para miles de ratos. Ya pronto iremos caminando por la calle saludando a todo el mundo hasta llegar al Café Ortiz para saborear, como huanuqueño que se respeta, un café de huerta, con dos panes mestizos, una empanada de pollo o un tamal con encurtido. El Covid-19, la lucha ejemplar por la vida y los malos tiempos pasarán, pero Mito Ramos está impreso, como tatuaje hecho por Beto Alva, en la memoria y en el corazón del pueblo.

 

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