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20 abril, 2021

PAÍS DE MIERDA

 Escrito Por Jacobo Ramirez Maiz

Cuando estudiaba en el Seminario Mayor San Teodoro, tenía como profesores a laicos comprometidos, sacerdotes y hasta el mismísimo obispo, quienes nos enseñaban las diferentes materias.  Cada uno tenía su didáctica. Algunos eran aburridos; otros, dinámicos. También estaban los que te motivaban a investigar sobre los temas tratados. Uno de mis profesores, de quien por ahora no diré su nombre, era un sacerdote muy correcto enseñando, y también en su forma de actuar. Incluso cuando jugábamos un partidito de fulbito, cuidaba mucho su lenguaje, ya que muchos de nosotros, en esos momentos de euforia, nos desfogábamos y mandábamos a rodar a quien sea, para después ir corriendo a confesarnos.

Un día, cuando conversaba con este sacerdote, le escuché decir una lisura, y hoy lo recuerdo como si hubiera sido ayer; textualmente me dijo: «Jacobo, ¿sabes?, este país, tu país, es un país de mierda».

Muchos años después, pero no ya frente al pelotón de fusilamiento, sino a una pantalla de computador, le doy la razón, pero con mis propios argumentos. El Perú es un país de mierda porque nos obligan a quedarnos en casa para evitar contagiarnos, y contagiar a los que más amamos en este mundo, del famoso Covid; y, si salimos, nos ponen multas que si no pagamos podemos hasta perder nuestro derecho a realizar algunos trámites administrativos en organismos del Estado. Sin embargo, las grandes empresas, que deben millonadas, siguen trabajando en pandemia, reciben un bono del Estado, y no pagan ni un solo sol de su deuda.

Somos un país de mierda porque cientos de jóvenes han sido convocados en estas elecciones presidenciales para ser miembros de mesa, con la promesa de ser vacunados. Pero, cómo podemos constatarlo, eso no se hará realidad. También existe el compromiso de que recibirán una remuneración significativa por su labor, que no se sabe cuándo se la darán. Como sea, lo cierto es que, si uno de ellos se contagiara, Dios no lo quiera, o, como dice mi amigo, toquemos madera, ese dinero no le va a alcanzar ni para dar la inicial de lo que, dicen, cobran por una cama UCI. Claro que, si uno de ellos se niega, esto es, no va a cumplir con su labor “democrática”, tiene que pagar una multa superior a la propina ofrecida por el gobierno, y hasta pierde algunos de sus derechos. Y la pregunta del millón es por qué no hicieron que las elecciones fueran virtuales. Porque por más que digan que entonces las posibilidades de que haya fraude se multiplicarían, nadie negará que fraude siempre lo ha habido. Solo en un país de mierda nos obligan a estar encerrados, pero nos exigen a salir a las calles para ir a sufragar, porque dizque es nuestra labor como ciudadanos democráticos. Lo peor es que al final terminamos cumpliendo con lo que nos corresponde, aún a sabiendas de que quien gane estas elecciones no hará ni mierda por este pobre, triste y desventurado país de mierda.   

Somos un país de mierda porque creemos en candidatos que son más cínicos que el mismo Judas Iscariote, individuos que mienten con total tranquilidad mientras se presentan como mesías. Seres viles que se presentan ante nosotros como mansas ovejas, pero que en el fondo son delatados por sus filudos dientes, ávidos de la carroña de la hacienda pública. Ahí tenemos a presidentes vacados, congresistas desaforados, presidentes regionales y alcaldes que pasan su tiempo que dura sus gobiernos, rascándose el puputi.

Vivimos en un país de mierda, con jueces y fiscales corruptos, con militares que se duermen en sus laureles, con autoridades que pareciera que no existen, con delincuentes que cada día se hacen más poderosos.

Pero, felizmente, también existen en este país ciudadanos que día a día luchan por sacarlo adelante. Personas que no andan pregonando su amor por la patria donde nacieron en cuanto medio de comunicación existe, como sí lo hacen los falsos profetas, sino que en silencio hacen hasta lo imposible para salvaguardar lo mejor que tenemos: la esperanza en un futuro mejor, la esperanza de que algún día el Perú dejará de ser un país de mierda.

Las Pampas, 08 de abril de 2021

 

 

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