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Huánuco
18 agosto, 2022

Para sacar al Perú adelante

Jorge Farid Gabino González

Escritor, articulista, profesor de Lengua y Literatura

Pretender hablar de la problemática de la educación en el Perú es ocuparse de un tema cuyas aristas, como se sabe, abordan tantas y tan variadas cuestiones, que intentar encargarse de todas ellas, esto es, darles cabal y completa explicación, resulta, a la luz de lo dicho, casi imposible. 

Es tal la cantidad, a decir verdad, de aspectos que han contribuido (que contribuyen) a que la educación peruana se halle atravesando por el difícil estadio en que se encuentra, que a menudo se tiene la impresión de que es este un problema para el que ya no existe salida. Vale la pena precisar, sin embargo, que, al margen de cuáles sean las causas reales y concretas de dicho estado de cosas, hay un punto sobre el que tanto especialistas como profanos parecen estar mayoritariamente de acuerdo. 

Es el hecho de que mientras no se le comience a dar la debida importancia del caso al uso de las nuevas tecnologías en el ámbito educativo, no se podrá tener una educación que por lo menos se acerque, aunque fuere de lejos, a la que se brinda en un gran número de países de la región, que a pesar de tener con el Perú muchos aspectos en común desde, por ejemplo, los puntos de vista económico o sociocultural, nos llevan, no obstante, una enorme distancia.

Así las cosas, cabe preguntarse: ¿será solo cuestión de dotar de equipamiento tecnológico de vanguardia a la totalidad de las escuelas públicas del país, para comenzar a hacer que la Educación Básica Regular deje, por fin, de ser esa escuela tradicional en la que en no pocos casos se siguen empleando procedimientos y metodologías de enseñanza propios, literalmente, del siglo pasado? 

Por supuesto que no. Que el proporcionarles a las escuelas todos y cada uno de los recursos tecnológicos indispensables hoy en día para promover en los estudiantes aprendizajes verdaderamente significativos resulta, por supuesto que sí, de capital importancia. 

Más aún si tenemos en consideración que gran parte de la información y los conocimientos que en la actualidad se encuentran disponibles provienen o guardan alguna relación con la internet y, por tanto, dependen en no poca medida del manejo de los llamados aparatos tecnológicos. Con todo y con eso, existe algo que es, de lejos, todavía muchísimo más relevante que aquello, y es el hecho de que quienes son los que por obvias razones deben encargarse de la conducción, de la administración, del manejo, de los mencionados recursos, esto es, los maestros, no se encuentran, como es de amplio conocimiento, debidamente capacitados para ello.

Realidad que se torna todavía más preocupante, si tenemos en consideración lo que acontece en las escuelas rurales del interior del país. Ámbito en el que las limitaciones, las carencias, las innumerables necesidades que caracterizan a la escuela peruana en general se ven sustantivamente incrementadas debido a la condición de inveterada postergación en que se encuentran las instituciones educativas allí ubicadas, y esto, lógicamente, para vergüenza y preocupación de todos los peruanos. 

De ahí que si de lo que se precisa para contribuir, por lo menos en alguna medida, al mejoramiento de la educación en el país, es de la implementación de políticas educativas que pongan énfasis en el desarrollo de competencias relacionadas con el manejo de las tecnologías de la información y la comunicación, estas no solo deben estar enfocadas, como quedó dicho, en llenar de aparatos tecnológicos a todos los colegios del país, sino también y sobre todo en generar las condiciones necesarias para que los maestros de todos los rincones del país se encuentren en constante capacitación respecto del manejo de dichas tecnologías. 

Y esto, entre otras cosas, por una razón muy simple y muy sencilla: que nadie puede dar lo que no tiene. De modo que, con maestros poca o nulamente capacitados en el uso de estos recursos, siempre será poco lo que podamos avanzar.

Se precisa, en consecuencia, el establecimiento de mecanismos de capacitación diferenciados, que atiendan tanto a aquellos docentes que cuentan ya con algún tipo de alfabetización digital que les permita desenvolverse con solvencia en los entornos virtuales como a aquellos que, por una u otra razón, requieran de una mayor atención en cuanto al fortalecimiento de sus competencias informáticas. Poniéndose especial énfasis, claro está, en atender a quienes laboran en el ámbito rural, por las razones que ya todos conocemos. 

Con ello se garantizará, y esto es lo realmente importante, que los estudiantes de todas las regiones del país cuenten con maestros capacitados en el uso de recursos tecnológicos, capaces, por tanto, de guiarlos con acierto en el logro de sus aprendizajes; con maestros que, sin necesidad de laborar todavía en la capital del país, tengan no obstante las mismas posibilidades de desarrollo personal y profesional que aquellos que se encuentran en los núcleos urbanos. Con ello se contribuirá, asimismo, al tan necesario cierre de brechas en materia tecnológica, que durante tanto tiempo ha venido interfiriendo en el desarrollo de la educación peruana. Con ello se logrará, finalmente, tomar medidas verdaderamente concretas para sacar al Perú adelante.   

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