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26 noviembre, 2020
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Que los libros nos libren del mal

Escrito por: Marcos Cancho Peña

Hace un año, a mi sobrino le picó el bichito de la lectura. Infectado, se dirigió a la biblioteca de su pueblo. Estaba abandonada: libros moribundos, portadas destruidas, hojas apolilladas. Decepcionado, volvió sobre sus pasos. Camino a casa, encontró a sus amigos, quienes le propusieron jugar fútbol. Su niñez no se negó. Al término del día, la picadura había desaparecido.

El último viernes, el Congreso aprobó la nueva Ley del libro. Para que se haga realidad, solo hace falta la firma del presidente Martín Vizcarra. La ley exonera del impuesto general a las ventas (IGV) a los libros por un plazo de tres años. También plantea un presupuesto anual de 16 millones de soles al FONDOLIBRO. El monto sería destinado a la compra de obras para bibliotecas públicas y otros espacios de lectura.

En Perú, leer cuesta. Según un estudio realizado por el Ministerio de Cultura en el 2018, los peruanos leemos menos de un libro al año. Pero no solo me refería a esa definición, sino también al costo monetario: comprar una obra original es despedirte de buena parte del salario. La billetera sangra, y es justo ahí cuando la piratería luce atractiva. Si los libros no son exonerados del IGV, su precio se incrementará, haciendo más difícil su adquisición. Panorama complicado.

Hay instalaciones que se disfrazan de bibliotecas. Así parece, porque no cuentan con libros. Por ello, el presupuesto anual de 16 millones de soles al FONDOLIBRO es urgente. Es importante que se abastezcan los centros del saber. Pero que sea en todo el país. Los rincones también existen. Descentralizar la educación debe ser la consigna. La lectura no es un lujo, es una necesidad.

Leer otorga libertad. En Perú, pocos somos libres, a pesar de las estrofas de nuestro himno. Leer permite razonar, juzgar, comprender. No hace falta explicar por qué los nazis quemaron libros. Ellos conocían de su poder. Y es que los libros siempre fueron el Santo Grial. Yo moriré joven, pero habré vivido más de una vida, gracias a las múltiples historias que leí. En esta hoja dejo el separador.