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Huánuco
24 octubre, 2020
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Opinión

URGE LA DISTRIBUCIÓN DEL PODER

  Escrito por: Denesy Palacios Jiménez

Las Naciones Unidas nos indican que “impulsan iniciativas que fortalecen las capacidades de la mujer y fomentamos políticas a favor de la igualdad entre hombres y mujeres. Para lograrlo, es necesario trabajar para eliminar estereotipos y reducir las desigualdades entre varones y mujeres en aspectos que van desde la enseñanza primaria y secundaria, en las oportunidades laborales y remuneraciones que reciben, hasta el tiempo que varones y mujeres dedican a labores no remuneradas, como labores domésticas, atención de hijos e hijas o el cuidado de personas enfermas en el hogar”.

Es que construir el desarrollo humano desde una perspectiva integral, universal y democrática exigirá considerar la nueva Agenda del 2030 como un proceso abierto y dinámico, más que como un consenso cerrado y suficiente, solo pendiente de implementación. El espacio político de la sociedad civil global es precisamente contribuir a que la Agenda 2030 sea compatible con los derechos humanos y con el abordaje de cuestiones sistémicas nucleares para las transformaciones pretendidas.

Como lo señala Pablo Martínez e Ignacio Martínez en la Agenda 2030: Cambiar el mundo sin cambiar la distribución del poder En primer lugar, la conformación de la agenda de desarrollo responde más a un terreno de disputa política y defensa de visiones e intereses de aquellos actores que la conforman y definen. El resultado, por lo tanto, tiene mayor relación con la distribución del poder de los actores que participan en su proceso de construcción que con la capacidad del proceso de articular una respuesta a los problemas del desarrollo desde una posición informada a partir del debate sobre el desarrollo. Ello, independientemente de que los partícipes del proceso asuman discursivamente los posibles consensos resultantes de los debates del desarrollo. En segundo lugar, la agenda internacional de desarrollo no constituye el único marco de referencia, ni siquiera el más relevante, en el que se toman las principales decisiones que afectan a los problemas centrales del desarrollo como la desigualdad, el cambio climático, la seguridad humana o los derechos humanos. Las negociaciones comerciales, los acuerdos de inversión, la agenda sobre fiscalidad, el derecho internacional, por mencionar solo algunos de los más relevantes ámbitos para la gobernanza global, no han formado parte —salvo en algún caso de manera tangencial, confusa o contradictoria—, de la Agenda 2030.

Es por ello necesario hablar de un avance de empoderamiento de las mujeres en el mundo, sin lugar a dudas vivimos en un contexto diferente, generado además por la pandemia actual que vivimos, donde tenemos que ver los problemas de gobernanza global para tratar los problemas actuales, donde procesos genuinos de participación ciudadana, y donde debe dejarse de lado los poderes corruptos que han frenado el desarrollo del país y aún más el interior de este, cuando observamos que existen poblaciones con necesidades básicas insatisfechas, que no son atendidas por el Estado.

Esperamos que la paridad y la alternancia, garanticen una mayor participación de mujeres empoderadas, que miran el desarrollo del país desde la visión de un desarrollo integral, y donde tengamos que priorizar forzosamente el desarrollo humano, y donde quienes postulen miren desde la óptica del pueblo para el pueblo, a fin de acortar las brechas socioeconómicas que existen, y donde el poder estructural tendrá que configurar y determinar las estructuras de la economía política del Estado, de sus instituciones políticas, sus empresas, sus científicos y gente de todas las profesiones tienen que operar mirando el bien común, y aspirando a una economía más social, que no permita tanta vulnerabilidad en la población, sino todo lo contrario .