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Huánuco
4 octubre, 2022

Vende humo

El presidente Pedro Castillo arribó a la ciudad de Huánuco por el Aniversario 483° de fundación española de nuestro departamento. 

En la Plaza de Armas de la ciudad dio su acostumbrado discurso que es un hombre de campo, de pueblo, que no tiene automóvil, que no es corrupto y por eso prácticamente un gran sector de la población lo ataca.

Es un discurso que viene realizando desde la campaña y que hasta el momento no ha cambiado. 

Interesantemente, ocho de cada 10 peruanos somos provincianos y, por lo general, nos alegramos de que paisanos y provincianos triunfen dentro y fuera de nuestro país.

Por ello, nos parece poco convincente este discurso y al parecer es la única forma que tiene para disculpar su enorme falta de capacidad de gestión y de intención para hacer las cosas bien por el país.

No solo el señor es un mitómano, sino también es un vende humo. Cuan hombre de pueblo será Castillo que tiene un helipuerto en su casa, en la chacra.

Supuestamente, Castillo no vino con las manos vacías, sino que vino a inaugurar tres ambulancias que se le entregaba a la Diresa. 

Pero, curiosamente, se le olvidó mencionar, que dichas ambulancias fueron donadas por el Gobierno de Japón para la Diresa. 

Es decir, el Gobierno de Castillo no trabajo, ni ha dado nada a este departamento hasta ahora. 

Así que no se dejen engañar ni por el ejecutivo ni por ciertos congresistas, que solo le soban la espalda a Castillo.

Los vehículos estaban desde hace un mes en la ciudad y estaban esperando la llegada de Castillo para ser inaugurados. 

El presidente hace todo lo posible para que la población esté a su alrededor. Posiblemente, por temor o por incomodidad, debido a que un gran margen de la ciudadanía y de votantes, que le dieron la confianza, han empezado a detestarlo y a darse cuenta de que está seriamente involucrado en actos de corrupción.

Castillo no quiere que la población participe en estos eventos públicos, porque al parecer tiene miedo que lo llamen incapaz, corrupto, burro, etc., como ha sucedido en Huánuco.

Sin embargo, a pesar de todos estos indicios, sus ministros y allegados, solo en lo familiar, le hacen creer que es el “salvador” o el “mesías” del Perú.

Prácticamente, eso es lo que ha dicho Rosendo Serna sobre Castillo, que gracias a Castillo tenemos lo que tenemos, escuelas, carreteras, economía, etc.

Es penoso ver cómo la gente tiende a cambiar sus valores y su actitud por el poder y por mantenerse en él. 

Gran ejemplo de ello es el premier, Aníbal Torres, quien desde la universidad criticaba la corrupción y ahora, desde Palacio de Gobierno, azuza a los ronderos para tomar el congreso.

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