El año escolar 2026 comenzará este 16 de marzo con más de 1,000 instituciones educativas —incluidos los Programas No Escolarizados de Educación Inicial (PRONOEI)— listas para abrir sus puertas en Huánuco. Sin embargo, detrás del calendario oficial que proyecta un inicio “al cien por ciento”, según indicó Francisco Pérez Naupay, director de la Unidad de Gestión Educativa Local (UGEL) Huánuco, persiste un problema que se repite cada marzo: una infraestructura escolar que avanza más lento que las necesidades de los estudiantes.
La propia evaluación del sector educativo confirma la dimensión del problema. De acuerdo con el balance regional, alrededor de 208 instituciones educativas han sido declaradas en emergencia, cifra superior a las 187 reportadas el año pasado. Al mismo tiempo, cerca del 50% de los locales escolares requiere algún tipo de mantenimiento, lo que revela que la precariedad de la infraestructura no es un episodio aislado sino una condición extendida del sistema educativo regional.
El caso de la institución educativa Daniel Alomía Robles ilustra con claridad esta realidad. Allí, unos 770 estudiantes continúan asistiendo a clases en un plantel con 80 años de antigüedad cuya estructura ha sido catalogada con riesgo alto de colapso. Según explicó el director Óscar Palacios Zevallos, el proyecto para construir un nuevo local permanece a la espera de financiamiento del Gobierno Regional de Huánuco, pese a que el expediente ya fue concluido.
Mientras los proyectos definitivos se mantienen en evaluación, la respuesta más frecuente ha sido la intervención temporal. Palacios Zevallos señaló que muchas mejoras en su institución se ejecutan con el presupuesto de mantenimiento escolar y aportes de la Asociación de Padres de Familia (Apafa). “Lo que hacemos es maquillar: parchamos, arreglamos y pintamos”, manifestó el director al describir reparaciones que prolongan el uso de las instalaciones pero no resuelven el deterioro estructural.
Desde el gobierno regional se ha planteado la instalación de aulas modulares prefabricadas como alternativa provisional para algunos planteles. Esta estrategia busca evitar que los estudiantes pierdan clases mientras se desarrollan proyectos definitivos. Sin embargo, el crecimiento de colegios en emergencia —de 187 a cerca de 208 en un año— sugiere que la brecha de infraestructura avanza más rápido que las soluciones.
El propio sistema educativo enfrenta además otras presiones simultáneas. La UGEL Huánuco intenta cerrar la cobertura docente antes del inicio del año escolar y completar la matrícula estudiantil en el sistema Siagie hasta el 15 de marzo. A esto se suma la distribución de mobiliario y materiales educativos enviados por el Ministerio de Educación, procesos que aún se encuentran en ejecución a pocos días del inicio de clases.
El inicio del año escolar suele presentarse como un punto de partida, pero en Huánuco también funciona como un recordatorio anual de las brechas que siguen abiertas. Más de 200 colegios en emergencia y cientos de estudiantes en edificios deteriorados plantean una pregunta que vuelve cada marzo: cuánto tiempo más podrá sostenerse el sistema educativo sobre reparaciones temporales mientras los proyectos estructurales continúan esperando financiamiento.









