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Huánuco
20 enero, 2021
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Actualidad Editorial

Editorial. Emergencia sanitaria

Ante las cifras escandalosas y preocupantes incrementos de contagios de la COVID-19, a la ministra de Salud no le quedó otra que confirmar lo que ya todo el pueblo peruano sabía, que ya estábamos dentro de una segunda ola.

Se supone que Pilar Mazzetti regresó al cargo porque ya conocía las falencias del sector y era la encargada de tomar las medidas necesarias para que la presencia de una probable segunda ola, no sea devastadora para el sistema de salud.

Su rol nuevamente ha sido y sigue siendo más que deficiente, probablemente aún más que en los inicios de la pandemia.

Se supone que con las lecciones de la primera ola, ya no se cometerían los mismos errores y el sector iba a estar preparado para una nueva crisis.  También, deberíamos haber tenido el planeamiento y aprovisionamiento necesario para hacerle frente al virus. Sin embargo, no podríamos estar más equivocados.

No solo no ha habido preparación ni planeamiento alguno, sino que no se tiene ni siquiera las pruebas de descarte suficientes para que sepamos la realidad de la crisis en la que estamos.

Lo cierto es que las camas UCI existentes ya no son suficientes. Se sigue destinando dinero para una vacuna china que ni siquiera se sabe cuán efectiva es y que nos costará a todos los peruanos un dineral. La incapacidad del gobierno le está costando la vida a docenas de personas.

Sagasti ha dispuesto implementar ciertas restricciones con la finalidad de reducir los casos de contagio. Medidas que han sido criticadas y que según especialistas no generan mayor diferencia.

Por otro lado, como se dijo durante la primera ola, ante el colapso de nuestro sistema de salud, solo queda la responsabilidad en cada uno de nosotros tomar las medidas preventivas necesarias para evitar un contagio.