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Huánuco
15 agosto, 2022

ENERO

Escrito por Israel Tolentino

El 2021, año con muchos compromisos históricos, aparte de la permanencia obligada en los cuarteles de cuarentena, lo que es para nosotros una excepción en la vida, luego, tal vez sea parte de la cotidianidad en la generación en curso. Las fechas cargan símbolos y se plantean en ellas representaciones personales que respiramos todos.

Luis Antonio Torres Villar (1984), con cierta periodicidad comparte su prolija producción. Mente incansable, en constante estado creativo. Trabajador indesmayable, ni siquiera la enfermedad o desgobierno detienen su paso, su mano operadora. Si se hablara de un artista persistente en obra y vida, justamente él, es todo eso.

Esta vez nos sorprende con ENERO, una conmovedora carpeta de estampas trabajadas en xilografías y serigrafías en un número de 12 hojas. Una carpeta gráfica, es pues, el testimonio donde un creador visual, materializa su trabajo. Es distinta al libro de artista, donde el artífice concibe una pieza no necesariamente gráfica y la edición de bibliofilia, donde lo gráfico no puede caminar separado de lo literario.

En ENERO se puede apreciar su paso emocionado por el complejo arqueológico de Kotosh, junto con sus hijos, así como su participación como fundador de la Residencia Nómada FhE, proyecto que se sustenta como Laboratorio Gráfico, nacido acá, en Huánuco, junto a Antonio Paucar, otro artista de potencia. 

En la imagen titulada inicio, dos cabezas siamesas nos muestran al artista y una cabeza Chavín, un encuentro sobrecogedor, de un gen común, la sensibilidad inmemorial y la contemporánea; fluyen las estampas y en cada una de ellas muchas alegorías que desentrañar, ENERO es el pretérito, doce impresiones como los meses, como signos zodiacales mostrando a los ojos ciegos la incógnita personal con las manos abiertas. 

La trayectoria de Luis Torres, en el ámbito de la dinámica de producción y participación como colaboración en carpetas de estampas, es constante, le podemos ver en la carpeta del Quinto Salón de Grabado Caxamarca, realizada por la Escuela Mario Urteaga Alvarado bajo la coordinación del artista Milton Bautista. Lo encontramos en Raíces III, Carpeta Internacional de Gráfica, La Chicharra en Oaxaca, México. En la carpeta: Notas de campo Toro Muerto del Proyecto Rupestre Contemporáneo en Arequipa. En Print Card International Prints Exchange en Polonia; así como dirigiendo los talleres: Gráfica para el rescate de la sabiduría medicinal Asháninka.  Re-creando, talleres de materiales usados y nuevas vidas y taller Todo lo diverso del paisaje.

Las carpetas de estampas están realizadas con el afecto con que un escritor prepara un libro, hay en su hechura un cuidado por la tipografía, el papel y los colores, los tamaños y texturas, la planificación del discurso y sobre todo la solución en la tipología. Si un libro tiene un tiraje de mil, cien mil unidades, una carpeta gráfica, puede ser única o de tirajes reducidos: 10, 13, 15, 50… Como decida el artista. Cada carpeta va firmada y numerada, se puede sentir a su carácter manual, quitándole el perfume industrial y masivo de best seller.

La serialidad, sustancia de la gráfica, es un intento democratizador de una obra, permite socializar, llegar a más ojos, pero una carpeta de estampas, como un libro, puede “prestarse”, compartirse. Sobre el hado socializador, puede considerarse una condición dentro de su manufactura que necesariamente no es fundamental, sino que, en el trasfondo, el artista, busca en una carpeta compartirse a un número íntimo de personas, acercarse, entablar vínculos, como cuando se pide una dedicatoria para un libro.

La carpeta gráfica tiene la amabilidad de sentarse en la cama o mesa de noche, de verse y tocarse, custodiarse hasta otro momento, como el libro de cabecera, pero con una presencia real del artífice, compartiendo el aura, aquello que hace única a cada obra de arte, como apunta Walter Benjamin.

ENERO en junio, florece y ofrece ese otro factor intemporal de toda obra de arte, no resuelta en una tarde, sino bien, viaja, avanza y retrocede, se supedita al cauce creativo del artista, a su capacidad de impregnar en unas hojas todas sus cavilaciones, sus emociones, subjetividades, trabajo, pruebas, errores, su unicidad y por ello no puede ser falsificable. 

Cada obra de arte tiene un tiempo y un espacio determinado que sigue un trayecto a partir de su creación, vuelve a recordar Benjamin.   

ENERO se suma a la vasta obra de Luis Antonio Torres Villar, quien ha sabido darle la vuelta a la precariedad de este país avasallado sin importar de qué lado del río te encuentres, devolviéndole la esencia, su aura, su aquí y ahora. Desde este rincón del mundo te agradezco esa carpeta, ese recordarnos que todos llevamos un ENERO que dice: podemos recomenzar desde acá o desde allá (Amarilis, 30 junio 2022).

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