17 C
Huánuco
26 octubre, 2020
Image default
Actualidad Covid-19

Por qué la COVID afecta más a hombres que a mujeres

La gravedad de pacientes COVID-19 puede variar enormemente entre ellos. En algunos casos no causa ningún síntoma, mientras que en otros pone en peligro la vida, algunas personas son especialmente vulnerables a sus muy graves impactos.

Según un artículo del Foro Económico Mundial, el virus afecta desproporcionadamente a los hombres y a las personas de edad avanzada que padecen enfermedades como la diabetes y la obesidad. En el Reino Unido y otros países occidentales, las minorías étnicas también se han visto afectadas de manera desproporcionada.

Si bien muchos factores contribuyen a la gravedad de los efectos, como el acceso a la atención sanitaria, la exposición laboral y los riesgos ambientales como la contaminación, está cada vez más claro que es la respuesta de su sistema inmunológico –la inflamación– lo que explica el por qué la enfermedad afecta algunos más que a otros.

Específicamente, estamos viendo que los riesgos asociados con la diabetes, la obesidad, la edad y el sexo están todos relacionados con el funcionamiento irregular del sistema inmunológico cuando se enfrentan al virus.

La inflamación puede ir demasiado lejos

Una característica común de muchos pacientes que tienen COVID severo es el serio daño pulmonar causado por una respuesta inmunológica demasiado vigorosa. Esto se caracteriza por la creación de muchos productos inflamatorios llamados citoquinas – la llamada tormenta de citoquinas.

Las citoquinas pueden ser herramientas realmente poderosas en la respuesta inmunológica: pueden detener la reproducción de los virus, por ejemplo. Sin embargo, algunas acciones de las citoquinas, como ayudar a que otras células inmunitarias combatan una infección o mejorar la capacidad de estas células reclutadas para atravesar los vasos sanguíneos, pueden causar un daño real si no se controlan. Esto es exactamente lo que sucede en una tormenta de citoquinas.

Muchos glóbulos blancos crean citoquinas, pero las células especializadas llamadas monocitos y macrófagos parecen ser algunos de los mayores culpables en la generación de tormentas de citoquinas. Cuando se controlan adecuadamente, estas células son una fuerza del bien que puede detectar y destruir amenazas, limpiar y reparar el tejido dañado, y traer otras células inmunes para ayudar.

Sin embargo, en COVID severo la forma en que los monocitos y los macrófagos trabajan falla. Y esto es particularmente cierto en los pacientes con diabetes y obesidad.

La glucosa alimenta el daño

La diabetes, si no se controla bien, puede dar lugar a altos niveles de glucosa en el cuerpo. Un estudio reciente demostró que, en COVID, los macrófagos y los monocitos responden a altos niveles de glucosa con consecuencias preocupantes.

El virus que causa COVID, el SARS-CoV-2, necesita un objetivo al que agarrarse para invadir nuestras células. Su elección es una proteína en la superficie de la célula llamada ACE2. La glucosa aumenta los niveles de ACE2 presentes en los macrófagos y los monocitos, ayudando al virus a infectar las mismas células que deberían estar ayudando a matarlo.

Una vez que el virus está a salvo dentro de estas células, hace que empiecen a producir muchas citoquinas inflamatorias, lo que efectivamente inicia la tormenta de citoquinas. Y cuanto más altos son los niveles de glucosa, más éxito tiene el virus al replicarse dentro de las células, esencialmente la glucosa alimenta al virus.

Pero el virus aún no ha terminado. También hace que las células inmunes infectadas por el virus elaboren productos muy dañinos para el pulmón, como las especies reactivas de oxígeno. Y además de esto, el virus reduzca la capacidad de otras células inmunes, como los linfocitos, para matarlo.

La obesidad también causa altos niveles de glucosa en el cuerpo y, de manera similar a la diabetes, afecta a los macrófagos y a la activación de los monocitos. Las investigaciones han demostrado que los macrófagos de personas obesas son un lugar ideal para que prospere el SARS-CoV-2.

Otros riesgos relacionados con la inflamación

El mismo tipo de perfil inflamatorio que causan la diabetes y la obesidad también se observa en algunas personas mayores (mayores de 60 años). Esto se debe a un fenómeno conocido como inflamación.

La inflamación se caracteriza por tener altos niveles de citoquinas pro-inflamatorias. Está influenciado por varios factores, entre ellos la genética, el microbioma (las bacterias, los virus y otros microbios que viven dentro y encima de uno) y la obesidad.

Muchas personas mayores también tienen menos linfocitos, las mismas células que pueden dirigirse específicamente a los virus y destruirlos.

Todo esto significa que para algunas personas mayores, su sistema inmunológico no sería eficiente al momento de combatir una infección, sino que también es más probable que provoque una respuesta inmunológica perjudicial. Tener menos linfocitos también significa que las vacunas pueden no funcionar tan bien, lo que es crucial para considerar cuando se planifica una futura campaña de vacunación contra el COVID.

Otro rompecabezas que ha preocupado a los investigadores es por qué los hombres parecen ser mucho más vulnerables a COVID. Una razón es que las células en los hombres parecen ser más fácilmente infectadas por el SARS-CoV-2 que las mujeres. El receptor ACE2 que el virus utiliza para adherirse e infectar las células se expresa mucho más en los hombres que en las mujeres. Los hombres también tienen niveles más altos de una enzima llamada TMPRSS2 que promueve la capacidad del virus para entrar en las células.

La inmunología también ofrece algunas pistas sobre la diferencia de sexo. Se sabe desde hace tiempo que los hombres y las mujeres difieren en sus respuestas inmunológicas, y esto es cierto en el caso de COVID.

Una reciente preimpresión (investigación que aún no ha sido revisada) ha rastreado y comparado la respuesta inmunológica al SARS-CoV-2 en hombres y mujeres a lo largo del tiempo. Se descubrió que los hombres tenían más probabilidades de desarrollar monocitos atípicos que eran profundamente proinflamatorios y capaces de producir citoquinas típicas de una tormenta de citoquinas. Las mujeres también tendían a tener una respuesta más robusta de las células T, necesaria para la matanza efectiva del virus. Sin embargo, el aumento de la edad y el hecho de tener un índice de masa corporal más alto invirtió el efecto inmunológico protector en las mujeres.

Estudios como estos resaltan lo diferentes que son las personas. Cuanto más entendamos sobre estas diferencias y vulnerabilidades, más podremos considerar la mejor manera de tratar a cada paciente. Datos como estos también resaltan la necesidad de considerar la variación en la función inmunológica e incluir a personas de demografía variada en los ensayos de medicamentos y vacunas.